domingo, 22 de diciembre de 2013

Frío día de nieve (Capítulo 2º)

Por  くま


Fuera empezó a nevar con intensidad y los chicos se estaban despidiendo tras cenar en casa de Sonic. Se lo habían estado pasando bien y salían entre risas abriendo la puerta de entrada.
- Gracias por la cena- dijo Tails- Tenemos que reunirnos más a menudo.
- Sí, la verdad es que lo hemos pasado bien.
- Ya...- dijo bostezando y estirando los brazos Knuckles- Es hora de irnos a descansar.
- Sí, además está empezando a helar aquí fuera- dijo Sonic mirando la nieve que se estaba acumulando en su jardín. Se percató que había algo debajo de la ventana del salón y se acercó a recogerlo.
- ¿Qué es eso?- dijo Tails curioso- ¿Un paquete... mojado?
- ¿Y esta tarjeta?- dijo Knuckles arrebatándosela de las manos- ¡Wow, pero si es de Amy!
- ¿Qué?- dijeron a la vez el erizo y el zorro.
- Dice: "¡Felices fiestas, Sonic! Espero que el nuevo año esté cargado de aventuras para ti. Tuya, Amy Rose".
- ¡Knu...Knuckles!-dijo arrebatándole la tarjeta ruborizado- ¡¿Sabes que el correo es privado?!
- Sí, bueno...-dijo mirándolo de reojo- ¿Y qué es esa cosa?
Sonic lo desenvolvió rápidamente para ver qué contenía el bonito paquete de colores ahora estropeado.
- Es... una bufanda- dijo en un susurro- De rayas rojas y blancas.
- Oh...no- dijo Tails- está toda manchada de barro.
- ¡Uy, sí, qué pena!- dijo Knuckles sacando la lengua- De todas formas no la ibas a aceptar.
- ¿Os dais cuenta de lo que eso significa?- dijo Tails enfadado- ¡Amy estuvo escuchando la conversación!
- De todas formas va siendo hora de que se dé cuenta de su actitud posesiva y celosa- dijo el equidna.
- Pero aún así- dijo Sonic-, ella es nuestra amiga también. Tengo que pedirle disculpas.
Sonic salió corriendo ante las miradas serias de sus dos amigos que lo vieron alejarse a toda velocidad.

Cuando llegó a casa de Amy vio que seguía con las luces encendidas y que había encendido la chimenea para calentarse. Sonic llamó con decisión a la puerta, pero Amy se asomó con sigilo por la ventana para ver quién diantres era, pues no deseaba ver a nadie. Se sorprendió mucho al comprobar que era Sonic.
- ¡Qué cara más dura venir hasta aquí después de lo de esta tarde!- pensó para sus adentros la eriza.
- ¿Amy?- dijo en voz alta- Soy Sonic.
No hubo contestación.
- Amy, sé que estás molesta- dijo haciendo una pausa- Lo siento, de verdad.
Amy se sentó delante de la chimenea con la vista perdida en las llamas. Si creía que le iba a ablandar el corazón con esa sarta de mentiras la llevaba clara. Sonic no se dio por vencido.
- ¡Sé que me estás escuchando!- dijo molesto- ¡¿No piensas siquiera salir a hablar conmigo?!
- ¡¿Por qué no te largas con tus amigos a seguir riéndote de mí?!
- Amy, aquello...no iba en serio- dijo tras de la puerta- ¡Si quisieras escucharme!
- ¡No tengo por qué aguantarte más!- dijo enfadada ésta- ¡No quiero volver a veros a ninguno!
- ¡Eres una cabezota!- le gritó- ¡Amy, ábreme la puerta para que hablemos!
- ¡Déjame sola!
- ¡No pienso irme de aquí hasta que no hablemos!
- ¡Pues ya puedes esperar sentado porque no te pienso abrir!
Sonic se quedó en estado de shock al ver que iba muy en serio con sus amenazas de no abrirle la puerta. La noche se estaba volviendo cada vez más fría y la nieve se iba acumulando en los caminos. Si no se volvía pronto para su casa, sería más dificultoso hacerlo después. Sin embargo, su orgullo no se lo permitía y decidió esperar a que diese su brazo a torcer. Si esperaba cinco minutos, seguramente abriría creyendo que se había marchado del lugar y la cogería con la guardia baja. No esperó cinco minutos sino tres horas hasta que Amy decidió sacar el cubo de la basura. Cuando ésta se giró para entrar de nuevo en su casa, se llevó el susto de su vida- ¡¿Qué diantres te crees que haces aquí?!- le dijo ésta con las manos en la cintura y el ceño fruncido.
Pero Sonic parecía encontrarse muy mal y respiraba entrecortadamente. Amy se agachó corriendo hasta él para notar que estaba helado y tiritando, y empezó a llamarlo por su nombre preocupada.
- ¡Vamos dentro!- dijo echándose el brazo de éste por los hombros para poder cargar con él hasta su dormitorio. Lo tumbó con cuidado en la cama y le puso varias mantas para tratar de calentarlo. Sin más dilación llamó de urgencia al doctor Quack para que lo viera.
Cuando el médico lo auscultó no parecía tener muy buena cara. Amy se preocupó entonces por el estado de Sonic quien reposaba en su habitación- ¿Cómo está doctor?- dijo agarrándose las manos con preocupación.
- Estará bien, dentro de unos días- dijo para tranquilidad de la chica.
- Es un alivio.
- Será mejor que no se mueva de aquí al menos durante una semana- dijo el médico extendiéndole unas recetas para los medicamentos que iba a necesitar- Si no lo llegas a encontrar hubiera muerto por hipotermia.
- ¡Pero no puede quedarse aquí!- dijo indignada- ¡Además debo trabajar en la cafetería! ¡No puede quedarse!
- Está muy delicado- dijo preocupado- Tiene mucha fiebre ahora y te conozco lo suficiente para saber que está en buenas manos, Amy.
- Pero yo...
- Puedo mandar una enfermera para que cuide de él en tu ausencia.
- No, yo... creo que podré hacerme cargo- dijo ruborizada- Hablaré con Vanilla.
- Gracias, eres una buena chica- dijo sonriéndole- Si se pone peor llama a este número.
- Gracias, doctor- dijo despidiéndolo en la puerta.
Amy suspiró derrotada y cerró la puerta tras de sí para encaminarse a su habitación y ver cómo estaba Sonic. Cuando se asomó fue corriendo hacia él que trataba de ponerse en pie.
- ¿Qué crees que haces?- dijo ésta enfadada.
- No quiero ser una carga...- dijo mareado y tembloroso- Lo escuché todo.
- Estás demasiado enfermo como para salir con este frío-obligándolo a acostarse- Te pondré compresas frías para bajarte esa fiebre y te traeré la cena para que no tengas que levantarte.
- ¡Ya he cenado! ¡Y no tienes por qué hacerte cargo de mí!-dijo sin mirarla-, ya sé que no soy bienvenido.
- ¡Por supuesto que no lo eres!-dijo con enfado-¡¿Cómo puedes pensar que estoy contenta de tenerte aquí después de escuchar lo que dijeron sobre mí?! ¡Ni siquiera ibas a aceptar mi regalo que tanto me costó hacer!
- ¿Te refieres a este?- dijo mostrándole la bufanda llena de barro- Fue un malentendido... te lo juro.
Amy tomó la bufanda entre sus manos para contemplar cómo había quedado. Sin decir ni media palabra, salió de la habitación cerrando la puerta tras de sí para poder desahogarse en paz. Necesitaba llorar a solas.

A la mañana siguiente, Amy se giró aún dormida y cayó pesadamente al suelo desde el sofá donde se encontraba acostada. Se quejó por el golpe recibido y miró desconcertada a su alrededor; ahora que estaba despierta se acordó de que la noche anterior habia recibido la visita de Sonic y éste se había enfermado por ser un idiota. Ya le había advertido que no le pensaba abrir la dichosa puerta, ¿por qué tenía que ser tan insistente? Se levantó y miró por la ventana del salón, había una buena capa de nieve allá afuera en el jardín y le dio un escalofrío por lo que decidió encender un fuego que la reconfortara. Una vez hizo esto, se dirigió a la cocina para preparar algo de desayuno mientras se aseaba un poco. Cuando tuvo todo listo, no le quedó más remedio que ir hasta la puerta de su propia habitación para saber cómo se encontraba el erizo. Éste seguía metido en la cama y parecía dormir apaciblemente. Se acercó hasta Sonic para tocarle la frente y ver si aún seguía con la fiebre cuando éste abrió lentamente los ojos.
- ¿Amy?- dijo con la voz ronca y tosiendo- ¿Qué...?
- Lo siento, no quería despertarte- dijo susurrando- ¿Cómo te encuentras?
- Me duele la cabeza y la garganta.
- Normal, casi coges una neumonía anoche- dijo seria- Tienes fiebre todavía.
Sonic se llevó la mano a la frente para comprobar que era cierto.
- Te preparé el desayuno- dijo abriendo un poco las cortinas para que entrara algo de claridad- ¿Te apetece?
- Muchas gracias por molestarte, no tenías por que...
- Efectivamente, no tengo por qué hacerlo- dijo sin mirarlo-, pero ya que estás aquí no te voy a matar de hambre. Si me disculpas tengo muchas cosas que hacer y, además, llamar a Vanilla. Justamente ahora que llegan estas fechas que tenemos tantísimo trabajo por hacer.
- No te preocupes- dijo levantándose tambaleante- Eso lo soluciono yo...
- ¡Sonic!- dijo cogiéndolo entre sus brazos y cayendo los dos al suelo por el peso de éste.
- Lo siento, ¿te he lastimado?- dijo encima de Amy.
- ¡Ay!, un poco- dijo dolorida- ¿Puedes intentar moverte para quitarte de encima mía?
- Por supuesto- dijo ruborizado.
- ¡No vuelvas a hacer esa tontería otra vez! ¡Tienes la fiebre muy alta!
- No quiero ser un estorbo para ti.
Amy miró para otro lado y resopló por la nariz. La verdad no estaba muy contenta con toda aquella situación, pero tampoco podía desampararlo ahora que la necesitaba.
- ¡Está bien!- dijo mirándolo a los ojos- Tenemos que convivir lo mejor posible, así que no necesitas estar las veinticuatro horas del día agradeciéndome las cosas. Sólo permanece tranquilo en mi habitación y recupérate lo más pronto posible, ¿de acuerdo?
- Me parece bien- dijo al tiempo que volvía a la cama ayudado por Amy.
- Ahora voy a traerte el desayuno y algunas compresas frías para ponerte en esa frente ardiente.
Sonic permaneció callado mientras ésta regresaba con la bandeja del desayuno.
- Tengo que salir para comprarte las medicinas y hablar con Vanilla personalmente. Le debo una disculpa por no poder acudir al trabajo, lo más seguro es que me sustituya.
- No creo que lo haga definitivamente- dijo mientras desayunaba-, eres su mano derecha. Vanilla confía mucho en ti y además eres una excelente cocinera, ¡estas tortitas están muy buenas!
- Vaya, gracias- dijo algo incrédula- Será mejor que no me demore más. ¿Puedo confiar en que no te marcharás corriendo en mi ausencia?
- Te lo prometo- dijo terminando el desayuno- Me duele todo el cuerpo y ya he comprobado por mí mismo que no puedo dar un solo paso sin caerme. Además, no me marcharía sin despedirme.
- Ya... Si tú lo dices- dijo cogiendo algo de ropa limpia para cambiarse en el baño- Volveré lo más rápido posible.
- Ten cuidado con la nieve y abrígate.
- Que amable te has vuelto de repente- dijo poniéndole una compresa fría en la frente-, pero te haré caso.
- Ya sé que te molesta que te lo diga pero... gracias.
- ¿Por qué?
- Por no dejarme solo- dijo tomándola de la mano.
- No es nada- respondió tirando de ella para soltarse- No tardaré, lo prometo.
Amy salió cerrando la puerta tras de sí muy ruborizada. ¿Qué había sido eso? ¿Por qué estaba actuando así? Seguramente era por la fiebre alta que lo hacían decir cosas que no pensaba realmente.

Continuará.

3 comentarios:

  1. Que guay :D espero que la continues pronto:D

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  2. awww que lindo!!! jaja quedo genial!! amo tus historias!! sos muy buena escritora!! nwn

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  3. Yo me basé en esta historia para una obra y use todo lo que tú pusiste sin cambiarle los nombres

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