domingo, 29 de diciembre de 2013

Frío día de nieve (Capítulo 3º)



Amy avanzaba con un poco de dificultad por las calles nevadas cuando al fin pudo atisbar en la lejanía la cafetería de Vanilla. Seguramente se estarían preguntando por qué no había acudido a trabajar ese día. No pudo evitar que el ánimo se le cayera al suelo y sentir que estaba irremediablemente perdida, seguro que la iban a despedir y todo por el ingrato de Sonic.

No le quedó más remedio que entrar para hablar con su jefa y así aclarar las cosas de una vez por todas. Se dio valor internamente para empujar la puerta y sentir sobre su cabeza la campanilla de la entrada. Tanto Cream como su madre se volvieron para saludarla al verla entrar indecisa.
- Amy, hoy llegas un poco tarde- dijo Vanilla- ¿Es que ha pasado algo malo?
- Verás...- comenzó a hablar Amy-, el caso es que había algo que tenía que deciros.
- ¿Qué es?, que nos tienes en ascuas- preguntó preocupada.
Amy suspiró derrotada y las miró con preocupación para empezar su relato.
- Anoche vino Sonic a mi casa...
- ¡Pero eso es fantástico!- dijo emocionada Vanilla- ¿Le gustó tu regalo?
La chica no sabía muy bien si contarles la cruda realidad de que la operación regalo había sido un completo fiasco o hacerse la loca para no decepcionarlas.
- Bueno...- dijo apurada-, el caso es que vino a mi casa y ahora se encuentra muy enfermo.
- ¡¿Cómo?!- dijeron madre e hija a la vez.
- Aquí llevo sus medicinas- suspiró- El doctor dice que no se podrá mover en una semana.
- ¿Tan mal está? Pero, ¿cómo?- indagó Vanilla- Si ayer parecía que estaba muy bien.
- Ya...- dijo con una risa fingida- ¡¿Quién sabe?!, las apariencias engañan.
- Sí que es cierto.
- No creo que pueda venir por aquí, debo atenderle. No me gustaría dejarle solo durante casi todo el día por si le sube más la fiebre o se pone peor.
- Pero, ¡por supuesto que sí!- dijo Vanilla- No tienes por qué preocuparte por eso. Comprendo que estés muy inquieta por su salud y que quieras estar con él- le sonrió- Créeme, no es ninguna molestia.
- Es que no querría dejaros solas con toda la gente que viene en estas fechas- contestó apurada- ¿Seguro que no te importa, Vanilla?
- Ya te lo he dicho, Amy- dijo mirándola- Puedes irte tranquila.
- Muchas gracias- suspiró aliviada- Entonces no me retrasaré más.
- Iremos a ver al señor Sonic cuando tengamos un rato libre- comentó Cream alegremente- Dale recuerdos de nuestra parte.
- Por supuesto- dirigiéndose hacia la salida para abrir la puerta sin mirar- Nos ve...¡ay!
Justo en el momento en que iba a salir, se chocó contra alguien que no pudo ver. Cuando levantó la vista para saber quién era, se quedó muy ruborizada. No podía ser verdad, era el mismo tipo de la tarde pasada.
- ¡Ah!, ¿nunca te han dicho que eres un peligro ambulante?- dijo el chico llevándose la mano a la frente- ¿Te encuentras bien?
- Sí, lo siento- dijo avergonzada- ¿Y tú, Albert?
- Claro que sí- le sonrió amablemente- ¿Vas a alguna parte?
- Pues la verdad... a mi casa- dijo esquivando su mirada inquisitiva- Hoy no trabajo.
- Oh, es una lástima.
- ¿Qué?
- No, es una lástima no poder conversar más- dijo mirando el paquete con las medicinas- Supongo que tienes prisa. ¿Tienes a alguien enfermo esperando?
- Eh... sí- dijo sudorosa- Es... mi hermano.
Cream y Vanilla no pudieron evitar mirarse con extrañeza al escuchar el comentario de Amy. ¿De qué iba todo aquello? La chica les hizo señas a espaldas del joven para que no comentaran nada.
- ¿Y es muy grave?
- Sobrevivirá- dijo frunciendo el ceño.
- ¡¿Y si te acompaño hasta tu casa?!
- ¿Me vas a acompañar?- dijo sorprendida Amy y sintiendo como éste tomaba la bolsa de las medicinas para salir por las puertas.
- Claro, puedo venir más tarde.
- Entonces, vamos- dijo alegremente.

Ambos salieron ante la mirada atónita de sus dos amigas, ¿qué le estaba pasando a Amy?
Por el camino, fueron andando lentamente en silencio. La verdad es que la eriza se encontraba un tanto avergonzada por haberle dicho que sí tan rápidamente, pero es que el chico no podía ser más guapo. Se parecía mucho al hermano de Sally Acorn, el príncipe Elías, con aquellos ojazos azules; el pelaje sedoso y rubio; aparte de una bonita sonrisa. Era como si hubiese salido de un cuento de hadas. Sintió que tenía puesta una sonrisa de boba y se ruborizó intensamente al notar que éste la miraba fijamente. Amy carraspeó un poco para volver a la compostura.
- Bueno- comenzó-, ¿y qué es lo que te trae por Mobotropolis?
- Estoy visitando a unos parientes.
- ¿Ah, sí?, seguramente los conozco.
- Seguro que sí- dijo apurado-, son los Acorn.
- ¡¿Qué?! ¡¿Eres de su familia?!
- La princesa Sally es mi prima- dijo observándola- ¿La conoces?
- Bastante- suspiró-, ella y yo estuvimos en los Freedom Fighters así que...
- ¡Wow, qué coincidencia!
- Ya...
- Parece que no te cae muy bien.
- ¡No es eso!- dijo apurada-, es sólo que... me siento algo extraña hablando con alguien de la realeza.
- ¡Oh!- dijo comprensivo- No debes preocuparte por eso, yo no soy tan importante como mis primos o mis tíos. Además, seguramente has hablado infinidad de veces con Sally.
- Claro, pero aun así...- dijo abatida- No me suponía que tú fueras a ser de su familia.
- ¿Y es algo malo?
- En absoluto- dijo dedicándole una sonrisa-, supongo que aun así podemos ser amigos.
- ¡Por supuesto!- dijo riendo- ¡No esperaba otra cosa! Me caes muy bien, Amy.
- ¿De verdad?- dijo mirándolo incrédula.
- De verdad.
Amy se quedó parada delante de la puerta de su propia casa mirando embobada a aquel chico sin poder salir de su asombro. Así que se trataba nada más y nada menos que del primo de Sally. Cuando se lo contase a Cream y a Vanilla no se lo iban a poder creer. Seguramente debía estar soñando y de un momento a otro se iba a caer otra vez del sofá.
- ¿Es esta tu casa?- preguntó sacándola de sus pensamientos.
- ¡Sí! Te diría que entraras pero... es que mi hermano está muy enfermo.
- Ya veo- dijo sorprendido mirando hacia una de las ventanas donde se asomaba la cara de un chico que no los miraba con buenos ojos. Albert lo saludó sonriente y éste se metió para dentro- Vaya, es un chico tímido.
- ¿Qué?- dijo volteando a mirar para su casa, pero ya no había nadie allí- ¿Qué quieres decir?
- Tu hermano nos acaba de ver en el jardín- dijo apurado- No parecía contento.
- No me digas- dijo con una sonrisa fingida-, ya me encargo yo de aclararle las ideas.
- Bien- asintió- Espero que se recupere lo antes posible.
- Gracias.
- ¿Te veré pronto?
- Eso espero- ambos permanecieron un segundo callados mirándose.
- Bueno, nos vemos, Amy- dijo tomando su mano para besarla- Hasta luego.
- Adiós- contestó ésta tartamudeando y muy ruborizada.

Cuando la eriza cerró la puerta de su casa tras despedirse de Albert, sintió que su corazón le iba a estallar en el pecho. Aún no se podía creer que un chico tan maravilloso como ese quisiera verla de nuevo. Tuvo que pellizcarse para saber si realmente estaba sucediendo o era sólo un sueño.
- Creí que ibas a volver rápido- dijo una voz ronca desde el umbral de la puerta de su habitación. Sonic estaba apoyado pesadamente contra la jamba con los brazos cruzados en el pecho y no con muy buena cara. Amy le frunció el ceño cuando lo miró de frente.
- ¿Qué haces fuera de la cama? El médico dijo que hicieras reposo absoluto.
- Como sí te importara algo mi salud.
- Sabes qué, no pienso discutir más contigo- dijo yendo hacia él para empujarlo hasta la cama- Me estoy cansando de esa actitud de mártir que te trabajas últimamente.
- ¿Cómo dices?- contestó éste ofendido- Perdona, ¡qué!
- Lo que has oído- dijo resoplando por la nariz- ¿A qué viene tu actitud?
- ¿Cuál actitud?- dijo tosiendo- Sólo te he preguntado por qué tardabas tanto, pero ya no hace falta más explicaciones viendo con quien has venido.
- ¿Noto celos en ese tonito tuyo?
- ¡¿De qué hablas?!- dijo con el ceño fruncido- Por mí no te cortes y sal con él.
- Gracias, ya sé que tengo tu bendición- dijo sonriente- Entonces, no te importaría que saliese esta noche si me llamase, ¿verdad?
- Amy, estoy muy cansado y lo único que quiero es dormir- dijo tosiendo nuevamente- Me duele la cabeza y la garganta demasiado para discutir por tonterías. ¿Por qué no lo dejamos para otro momento? Y no, no me importa que salgas con ese o con cualquier otro siempre que te respete.
- ¿Qué has dicho?- dijo alucinada- ¿Qué me respete?
- Sí, eso he dicho.
- No sabía que te preocupases por mí.
- Aún sigues pensando que soy una mala persona, pero te equivocas si crees que sólo pienso en mí mismo. No me gusta que le sucedan cosas malas a mis amigos y tú eres mi amiga... ¿cierto?
- Me lo tengo que pensar- dijo seria- Lo de anoche no me lo esperaba.
- Amy... es que Knuckles...
-  ¿Te escudas en Knuckles para decir esas cosas? ¿Es que es más importante su opinión que decir lo que realmente sientes? Si de verdad era tu amiga, ¿por qué no querías mi regalo? ¿Acaso era una deshonra? ¿Tan mala soy?
- No- dijo mareado y tosiendo intensamente.
- Sonic- dijo acercándose a él- Mejor será que descanses.
Éste se echó en la cama entre las almohadas y se tapó bien, sentía escalofríos por todo el cuerpo y lo único que quería era dormir. Sus cuerdas vocales no le respondían por la inflamación tan tremenda de garganta y seguramente la fiebre le había vuelto a subir. Amy le tomó la temperatura con la mano y la sintió muy fría y agradable. Ojalá, pensaba, que la dejase ahí para aliviarle.
- Voy por las medicinas para que empieces con el tratamiento- dijo separándose de él para volver al momento- Debes tomarte estas pastillas, ya verás como te sientes mejor.
- Gracias- dijo tomándose el medicamento.
- Será mejor que duermas un rato y después te traeré el almuerzo, no hace falta que te levantes si no te encuentras con ganas.
- Sí- asintió lentamente-, ahora prefiero descansar.

Amy salió cerrando la puerta tras de sí. Suspiró pesadamente y se apoyó sobre ella, nunca había visto tan mal a Sonic y realmente la necesitaba. Bueno, sólo serían unos días y después volvería a marcharse para seguir siendo el mismo de siempre.

La tarde avanza lentamente cuando no tienes nada mejor que hacer que ver la televisión. Así lo sentía Amy cuando escuchó que Sonic parecía quejarse. Su corazón dio un vuelco al pensar que éste se encontraba peor, por lo que fue corriendo a ver lo que le estaba sucediendo al erizo. Cuando entró se lo encontró que tenía pesadillas por la fiebre y se revolvía inquieto en la cama. Amy se sentó a su lado y le puso una toalla mojada en la frente para tratar de bajarle nuevamente la temperatura. Sonic empezó a tranquilizarse poco a poco, y Amy pudo respirar aliviada al ver que volvía a dormir en paz. Aquello era como tener a un niño pequeño. Esta idea la hizo sonreír un momento y después le pasó la mano por las púas. Las sintió muy suaves al tacto, era la primera vez que Sonic se dejaba acariciar por ella; aunque era normal, ya que estaba dormido. Justo en ese momento llamaron a la puerta trayéndola de vuelta a la realidad. Para su desesperación eran los amigos de Sonic.

Cuando abrió la puerta no pudo evitar fruncir el ceño ante la cara de Knuckles y Tails. No lo sentía tanto por Tails como por el equidna quien había incitado a Sonic a decir esas cosas tan horribles de ella. Resopló por la nariz y los saludó con la mejor cara que pudo.
- Hola- dijo escuetamente.
- Hola, Amy- contestó dudoso Tails- Queríamos saber cómo está Sonic.
- Sí, ya nos contaron Cream y Vanilla que se encuentra en tu casa desde anoche- dijo mirándola con una cara extraña- ¿Podemos verle?
- Ahora mismo se encuentra durmiendo- dijo cruzándose de brazos- ¿por qué no se pasan más tarde?
- ¿Por qué no nos invitas a pasar?- dijo el equidna-, ya que estamos aquí.
- Knuckles...- protestó Tails.
- Muy bien- dijo seria-, pero no hagan ruido.
- Gracias, Amy- dijo el zorro apurado.
- ¿Desean tomar algo?
- No hace falta...
- A mí me apetece un chocolate- dijo Sonic desde la puerta- Hola, chicos.
- Sonic, ¿qué haces levantado?- dijo Amy ayudándolo a sentarse en el sofá.
- Los escuché desde la habitación.
- Ya veo- dijo frunciendo el ceño. Adiós a la paz- Entonces, les invito a merendar.
- Genial- gritó Knuckles- Yo también quiero una taza.
- Yo, también... supongo.
- Claro, Tails- dijo con una sonrisa fingida- Marchando.
Todos se pusieron alrededor de la mesa para poder hablar tranquilamente y calentarse junto al fuego mientras que Amy se afanaba en la cocina para preparar el chocolate y sacar algunas galletas que había hecho hace poco. No podía ser descortés, simplemente no estaba en su naturaleza aunque de Knuckles se tratara. Cuando regresó con las cosas todos estaban entre risas incluido Sonic quien parecía encontrarse algo mejor. Aquello parecía la cafetería de Vanilla en su propia casa.
- Muchas gracias, Amy- dijo Tails tomando su taza- La verdad es que nos encanta el chocolate que preparas. ¡Sin hablar de tus pasteles! Creo que he engordado últimamente.
- Cuidado o no podrás volar- dijo riendo Sonic.
- No será mi culpa- dijo sonriente la eriza- Los pasteles no engordan sino tú, así que no comas mucho
Todos se rieron por el comentario de ésta. Amy se alejó hacia el fregadero para dejar la bandeja y fregar los platos del almuerzo, ni siquiera le había dado tiempo por lo cansada que se sentía.
- Tengo que reconocerlo- intervino Knuckles-, Amy, cocinas muy bien. Seguramente serás una buena esposa algún día.
Ésta no pudo evitar que se le resbalara un plato de las manos y que se ruborizara intensamente al mismo tiempo. Por su parte, Sonic había vuelto a toser atragantado al escuchar lo que estaba diciendo su amigo. Miró a Amy de reojo y no pudo evitar pensar en el chico de esa mañana.
- ¿Sonic?- preguntó Tails- ¿Sucede algo malo?
- ¿Qué? ¿Por qué?
- Estabas frunciendo el ceño- dijo preocupado- ¿Te encuentras bien?
- Perfectamente.

Después de un rato juntos, los dos chicos se despidieron prometiendo volver al día siguiente para volver a visitarlo. Amy no pudo evitar suspirar agotada y dejarse caer al lado de Sonic en el sofá.
- Lo hemos pasado bien, ¿verdad?- preguntó Sonic mirándola.
- Supongo que sí- frunciendo el ceño y mirando la pila de platos y tazas que le habían dejado de regalo. Incluso se habían quedado a cenar esa noche y ahora estaba tan cansada que ni ganas tenía de recoger. - ¿Cómo te sientes?
- Algo mejor, parece que el medicamento está haciendo su efecto.
- Me alegro, pero deberías irte a descansar. Llevas mucho tiempo fuera de la cama.
- Lo que llevo es demasiado tiempo para mi gusto sin hacer nada- dijo serio-, pero no me queda más remedio que tratar de recuperarme lo antes posible para no agobiarte.
- Que considerado de tu parte.
- Ay, mira, no quiero volver a discutir después de pasarlo tan bien esta tarde. ¿Por qué mejor no vemos una película los dos?
- ¿Qué?- dijo sorprendida- ¿Quieres que veamos la televisión juntos?
- Claro, ¿por qué no?
Amy no supo qué contestar. Lo único que pudo hacer era asentir con la cabeza y buscar algo que ver en alguno de los canales. Por suerte, acababan de poner una película interesante en una de las cadenas. Ambos se abrigaron con una manta y permanecieron en silencio durante la proyección. Sin embargo, Amy no tardó en empezar a cabecear por lo cansada que se sentía. Se había llevado tejiendo aquella bufanda durante mucho tiempo, había pasado una noche horrible en el sofá y estaba bastante preocupada por la salud de Sonic aunque no se lo mereciera. No pudo evitar que la cabeza se le fuera hasta el hombro de éste quien se sintió sorprendido y sobresaltado al sentir el peso de la chica.
- Amy...
La contempló en la penumbra de la habitación. Nunca antes la había visto de aquella manera tan relajada, con una respiración profunda y acompasada, y un rostro tan sereno.
No pudo evitar rodearla con el brazo para que descansara sobre su pecho, así al menos estarían más cómodos. Era tan agradable tenerla entre los brazos sintiendo su calor sobre él, que no pudo evitar ruborizarse al darse cuenta de lo que había hecho. Tampoco pudo contenerse de cerrar un instante los ojos cuando sintió que Amy se levantaba de golpe entre sueños y lo hizo sobresaltarse.
- En seguida, Vanilla- dijo ésta con la voz soñolienta-, ya voy con...
- ¡Amy!- Sonic la cogió a tiempo para evitar que se cayera hacia delante pesadamente.
- ¿Qué?- dijo despertándose- ¿Qué pa...? ¡Sonic!, ¿qué haces así agarrándome de la cintura?
- ¡Impedir que te mates!- dijo sofocado- ¡Casi te caes sonámbula!
- ¡Yo no soy sonámbula! ¡Y ya puedes soltarme porque estoy muy despierta!
- ¡Perdona!- dijo nervioso- Estás agotada, ¿por qué mejor no te vas a dormir?
- Porque tú estás aquí en el sofá.
- Me refiero a tu cama.
- ¡¿Pretendes que duerma contigo?!- dijo mirándolo con furia- ¡Eres un...!
- ¡No!, me refiero a que lo hagas tú sola. Yo puedo quedarme aquí.
- Con el frío que hace, eso no puede ser- dijo cansada- Será mejor que te vayas al dormitorio.
- Pero Amy...
- Dije que me haría cargo de ti hasta que te recuperaras y eso estoy haciendo. Por favor, vete a dormir para que yo pueda descansar tranquila, ¿entiendes?
- Si eso es lo que deseas, buenas noches- dijo serio dirigiéndose al cuarto de ésta y cerrando de un portazo. Lo único que él quería era ser amable por una vez, pero se lo estaba poniendo muy difícil.

Por su parte, Amy se llevó la mano al pecho para sentir el corazón desbocado. Se había quedado de piedra al notar que Sonic la estaba abrazando por la cintura y pudo sentir el calor de éste en su espalda. Quería gritar de rabia, ¿por qué se empeñaba en pensar en él cuando estaba claro que no sentía lo más mínimo por ella? Era una tonta enamoradiza. Lo mejor era tratar de ignorarlo y sabía cuál era la mejor manera. Si estaba tan bien como para dormir en un sofá, mañana iría a trabajar de nuevo a la cafetería y que se las apañara él mismo.


Continuará

1 comentario:

  1. Que genio tiene amy e sonic sólo no quería que se golpeara pero no y gran capi sigue besos bye!!

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