lunes, 6 de enero de 2014

Frío día de nieve (Capítulo 4º)

Por Knight Nicole

A la mañana siguiente, Amy se levantó más temprano con el fin de poder ir a la cafetería como era su plan. No tenía ninguna intención de pasar más tiempo al lado de Sonic, "¿por qué debería hacerlo?" se preguntaba. Total, él nunca quiso que se le acercase y ahora había encontrado a un chico más encantador que sí le hacía caso.

Entró con sigilo en su habitación para conseguir algo de ropa, cuando sintió que Sonic estaba murmurando algo entre sueños. ¿Y si le había vuelto a subir la fiebre?. Se encaminó lentamente hacia la cama para ver cómo estaba. Amy sacudió la cabeza y se dijo que no podía estar preocupándose más por él. A pesar de prometerle al doctor que cuidaría del erizo, no podía cumplir su palabra. Tenía que ir a trabajar costase lo que costase para poner tierra de por medio. Si seguía pensando que Sonic podría cambiar alguna vez es que era una tonta ilusa.

Se giró nuevamente para salir del dormitorio cuando escuchó la voz de éste a sus espaldas.
- ¿Dónde vas?- dijo aún con la voz ronca- ¿Te encuentras bien?
- Perfectamente- dijo seria-, sólo iba a coger algo de ropa. Siento haberte despertado.
- ¿Quieres que te ayude a hacer el desayuno? Hoy me siento mucho mejor y puedo levantarme.
- No hace falta- dijo sudorosa- Mejor quédate en la cama.
- De eso nada, voy a ayudarte.
Amy sólo suspiró. Adiós a sus planes de alejarse de Sonic.
Éste se bajó de la cama y se dirigió donde se encontraba Amy para tomarla de los hombros sorprendiéndola. ¿Qué se creía que estaba haciendo?
- Siéntate aquí- dijo llevándola a la mesa- Hoy quiero demostrarte que yo también sé cocinar.
- Pero...- fue a protestar Amy.
- No me valen excusas- dijo encendiendo el fuego de la cocina-, ya verás como quieres repetir.
- No es eso- dijo levantándose de golpe- No hace ninguna falta que te molestes. Además, estás enfermo y tu sitio es la cama. Deberías estar acostado y calentito.
- Estoy harto de permanecer quieto. ¡Llevo tres días sin salir y eso es todo un logro para mí!
- Sí que es cierto- dijo pensativa.
- ¿Por qué no quieres que haga nada? ¿Es que tenías otros planes?
- En absoluto- dijo con una risa fingida- ¿Dónde crees que voy a ir?
- ¿Por qué estás de pie entonces? ¿Tienes prisa?
- No...- dijo sentándose de golpe-, supongo que puedes hacer hoy el desayuno.
- Genial, porque esto estará listo antes de que puedas parpadear dos veces seguidas.
- Ya te gustaría...
- ¡Listo!
- Sonic, esto son cereales con leche... y fría- dijo mirándolo con el ceño fruncido.
- ¡Rápido y nutritivo!
- ¡¿Estás de broma?! ¡Yo no me como eso!
- ¡Qué desagradecida! ¡Encima que me molesto!- dijo con una sonrisa sarcástica.
- ¿Te estás quedando conmigo?- dijo a punto de estallar la eriza.
- ¡Era una broma!- dijo riendo éste- ¿Es que no tienes sentido del humor, Amy?
- ¡Pues no!- dijo poniéndose de pie para meterse en el cuarto de baño y cambiarse. Luego salió ante la mirada perpleja del erizo que no entendía por qué se ponía así- ¡Me voy a trabajar! ¡No puedo perder más el tiempo en tus tonterías! ¡Haz lo que te dé la gana!
- Amy...

Pero ésta ya estaba saliendo por las puertas cuando sintió una corriente de aire a su lado para encontrarse de cara con Sonic en el cercado del jardín. Se disponía a cortarle el paso para que no se marchase. Amy se cruzó de brazos y le miró con el gesto malhumorado.
- Vas a recaer- dijo seriamente- Será mejor que entres.
- Cuando lo hagas tú- dijo sin inmutarse.
- Te he dicho que tengo trabajo.
- Sí, cuidar de mí- dijo poniendose enfrente suya muy cerca- Le dijiste al doctor Quack que cuidarías de mí, ¿y es así cómo lo haces? ¿Yéndote por ahí y dejándome solo a mi suerte?
- ¿A tu suerte? ¿No crees que estás siendo un poco melodramático?
- ¿Melodramático, eh?- pensó Sonic para sus adentros.
Sonic se arrodilló delante de ella para abrazarla por la cintura y empezar a lloriquear.
- ¡Eres tan cruel Amy Rose!- dijo alzando la voz para que se enterasen bien los vecinos- ¡¿Por qué quieres abandonarme?! ¡Dejar desamparado a un pobre enfermo!
- ¡¿Qué?! -dijo ruborizada- ¡¿Qué crees que haces?!
Todos los vecinos de alrededor se empezaron a asomar por las ventanas de las casas colindantes y los que paseaban se volvieron para ver lo que estaba sucediendo con aquellos dos.
- Buenos días, ¿va todo bien?- dijo una vecina que pasaba por la calle.
- Sí... perfectamente- dijo sintiendo un tic en el ojo- No se preocupe, señora.
- Su marido no parece tener muy buena cara.
- ¡Él no es...! ¡Soy demasiado joven para estar casada!
- ¡Siento la confusión! ¿Tal vez su novio?
- ¡Nada de eso!- gritaron los dos. Ambos se miraron confusos.
- No sé qué serán, pero lo cierto es que si el chico está enfermo no debería andar por la calle.
- Gracias, señora- dijo Sonic amablemente- Ves, deberíamos entrar adentro.
- Yo... ¡ah!- dijo asustada al sentir que éste la llevaba en brazos hacia el interior- ¡Bájame!
- Cuando estemos en casa.
- ¡Dirás MI casa!
Sonic sólo se encogió de hombros y entró con ella corriendo aún en brazos. Cuando la bajó, echó la llave por dentro y se la guardó ante la mirada furiosa de la chica. No se podía creer que hubiesen dado tal espectáculo en la calle y menos que la dejase encerrada con él. ¿Qué le estaba pasando?
- Dame esa llave- dijo recalcando cada palabra.
- Cógela tu misma- haciéndole señas para que se acercara hasta él.
- No quiero jugar, Sonic- dijo lanzándose para tratar de arrebatársela- Tengo mucha prisa.
- ¿Para qué?- la esquivó ágilmente para lo enfermo que estaba- ¿No se suponía que Vanilla estaba de acuerdo en que te quedarías aquí conmigo? ¿Por qué has cambiado de opinión?
- ¡No te importa!- dijo casi alcanzándolo.
Sonic se tumbó en el sofá mirándola con los ojos entrecerrados. Pareciera que la estuviera sondeando con la mirada para tratar de averiguar la verdad. Agitó un dedo nervioso.
- A ver si lo adivino, tiene algo que ver con el tipo ése, ¿verdad?
- Me estás haciendo perder la paciencia, Sonic- dijo conteniéndose- Eso no es de tu incumbencia.
- ¿Y si lo fuera?- Sonic abrió los ojos con sorpresa cuando vio que Amy caía encima de él para tratar de agarrar la llave. Ambos forcejearon en el sofá hasta que éste consiguió quedar por encima de ella y empezó a hacerle cosquillas. La eriza no podía dejar de pedir que la dejase en paz entre risas y empezó a patalear para tratar de echarlo fuera.
- ¿Te rindes?- dijo Sonic mirándola desde arriba- ¿O quieres que siga?
- ¡No, por favor!- dijo con las lágrimas saltadas- Ya basta.
- Sabía que entrarías en razón- dijo sonriente- Ahora...

Sonic se agachó corriendo sobre Amy y la sorprendió tapándole la boca con la mano. Se quedó escuchando atentamente unas voces que procedían del exterior. Su corazón empezó a latir con fuerza.
- ¿Esa es la voz de Sally?- dijo mirando a Amy a los ojos quien estaba muy ruborizada.
Alguien empezó a llamar a la puerta haciendo que ambos se miraran avergonzados.
- Será mejor que abra la puerta, así que ve al dormitorio y haz que parezca que estás muy enfermo.
- Vale- dijo susurrante.
Amy se recompuso las ropas y se dirigió a la puerta para abrir. Cuando lo hizo no sólo se encontró con Sally sino que ésta venía acompañada por su primo Albert. La eriza no sabía si gritar de la felicidad al ver que también se había acercado a saludarla.
- ¡Hola!- dijo alegremente- ¡Pasad!
- ¿Te encuentras bien, Amy?- dijo Sally- Te noto algo distinta.
- Sí, bueno...
- ¿Cómo se encuentra tu hermano?- preguntó Albert pasando al interior junto a Sally.
- ¿Su qué?
- ¡Por supuesto!, mi hermano Sonic- dijo haciéndole señas a la ardilla para que guardara silencio.
- ¡Oh, claro!- dijo ruborizada ésta- ¡Qué despiste! ¡Tu hermano!
- Puedes pasar a verlo si quieres, está en mi habitación.
- ¿Tu hermano y tú dormís en la misma cama?- dijo sorprendido el chico.
- ¡No! ¡En absoluto!- contestó apurada Amy- Es que él no vive aquí, lo hace solo y... ¡no podía dejarlo tirado a su suerte mientras se encontraba tan enfermo!, por eso lo traje aquí.
- Qué considerado de tu parte, Amy- dijo sonriente éste- Se nota que eres una buena persona.
- Gracias, me harás ruborizar.
Sally los miró atentamente y se quedó pensativa un momento mientras se encaminaba a ver a Sonic.

Llamó a la puerta para saber si estaba despierto y escuchó que le daba el pase. Sonic permanecía en la cama sentado con la cara seria. Sally le sonrió amablemente y se sentó a la orilla de la cama.
- Los chicos me han dicho que estabas enfermo- comenzó- ¿Cómo terminaste en casa de Amy?
- Es una larga historia- dijo sonriente- Me alegro de verte. ¿Al fin te has dado un respiro para poder salir a ver el mundo exterior?
- Para mí no es nada agradable ser una princesa- resopló por la nariz- Tengo muchas obligaciones.
- Ya... tienes razón. Discúlpame.
- Te noto algo tenso.
- ¿Tenso yo?- dijo con voz aguda- Para nada.
- ¿Es por qué estamos solos?- dijo mirándolo a los ojos.
Justo en ese momento se escucharon unas risas a través de la puerta para hacerse un profundo silencio. Sonic se quedó escuchando atentamente pero no conseguía oír nada.
- ¿Sonic? ¿Me escuchas?
- ¿Qué?
- Te estaba diciendo...
- ¿Por qué no salimos fuera? No le quiero dar una mala impresión a...
- Albert- suspiró- Es mi primo, y sabe lo que siento por ti.
- Claro, pero aún así no me siento cómodo.
- Cómo quieras- dijo encogiéndose de hombros.
Ambos salieron y comprobaron que tanto Amy como Albert estaban sentados en el sofá hablando en voz baja y entre risas. Un intenso calor se apoderó de la boca del estómago de Sonic y no pudo evitar cerrar los puños con fuerza. ¿Qué pretendía ese tipo? Cuando ambos se giraron para mirarlos cambió el gesto rápidamente y le sonrió.
- ¡Soy Albert!- dijo dándole la mano- ¡Por fin puedo conocer al hermano mayor de Amy!
- ¿Qué?
- Sonic- dijo Sally apurada-, ¿es que no vas a estrecharle la mano a mi primo?
- Sí, por supuesto- En ese momento le entraron unas ganas inmensas de sacudirlo por toda la habitación y echarlo a patadas a ese engreído con esa pinta de principito que se gastaba, sus buenos modales y su pelaje brillante.
- Estaba comentando con Amy que sería estupendo que pudieseis venir a la recepción que se dará en Navidad en el castillo Acorn. Si es que te encuentras mejor.
- No creo que el rey esté muy de acuerdo con eso.
- ¡Tonterías!- dijo Sally- ¡Sería estupendo poder estar todos juntos! ¡Yo convenceré a papá!
- ¡Un baile en Navidad!- gritó contenta Amy- ¡Sería un sueño!
- Será dentro de tres días, así que es mejor que guardes reposo. No me gustaría que se lo perdieran.
- Sí, qué pena...- dijo Sonic estrechando los ojos- Me encantará ir.
- Ahora se nos hace un poco tarde, sólo estamos de paso- dijo Albert- Estaba acompañando a Sally hasta la biblioteca y después teníamos órdenes de volver.
- No te preocupes- dijo sonriente-, de todas formas nos volveremos a ver muy pronto.
- Cierto- dijo volviéndose a Amy- Si te parece bien, ¿te gustaría quedar esta noche?
Tanto Sonic como Sally se quedaron con la boca abierta.
- Yo...- dijo ruborizada.
- Me gustaría hablar contigo de algo.
- Claro.
- ¡Amy!- gritó sorprendido Sonic- ¿Qué pasa conmigo?
- ¡Ya estás muy recuperado! ¡Sólo serán unas horas!
- Prometo que no nos retrasaremos- dijo serio el chico.
 Luego de despedirse, Sonic y Amy se quedaron nuevamente solos. Permanecieron en silencio y lo único que se le ocurrió al erizo hacer fue irse al dormitorio, cerrar la puerta y preguntarse por qué le importaba tanto la relación de esos dos. Seguramente le había vuelto a subir la fiebre.

Continuará.

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3 comentarios:

  1. Sonic esta celosoo ¬w¬ Me encanta esta historia *····* ES super mega ultra guachyy >W< Espero que sigas amiga :3

    Unicornios y arcoiris y nube de algodon *W*
    .3. >3<

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  2. Amo esta Historia casi me ha hecho llorar, me ha hecho reir y decir !SI.......¡
    Gracias por subirla :D

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  3. 🎵sonic tiene celos porque amy esta con albert tiene celos celos*cantando*🎵 bueno gran capi sigue así

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