sábado, 18 de enero de 2014

Frío día de nieve (Capítulo 6º)



A la mañana siguiente, Sonic seguía durmiendo plácidamente cuando éste se giró hacia el lado contrario al que dormía. No pudo evitar sentir una suave fragancia que no le era para nada familiar, pero tampoco era desagradable, pues olía como... a rosas. 

Aspiró más profundamente entre sueños y se acercó más a la fuente de aquel agradable olor. Sin querer le pasó un brazo por la cintura a Amy que todavía seguía dormida y ajena a todo lo que estaba pasando. Cuando Sonic abrió los ojos para ver qué era aquello, se llevó el susto de su vida y retrocedió tan de repente que se cayó de la cama con un fuerte golpe que resonó en toda la habitación, y haciendo que la chica se despertase sobresaltada.
- ¿Qué haces en el suelo?- dijo Amy parpadeando aún soñolienta- ¿Te has caído de la cama?
- No, es que me gusta hacer flexiones por las mañanas.
- Me pareció oír un ruido, pero seguramente estaría soñando.
Sonic suspiró y se levantó del suelo como pudo.
- ¿Cómo te encuentras?
- Fatal- dijo tosiendo- Creo que me ha subido la fiebre.
- Déjame ver- dijo poniendo la mano sobre su frente haciendo que se ruborizara intensamente.
- Se- será mejor que vayas a tu casa antes de que vuelvas a pillar el resfriado.
- ¿Qué? ¿Piensas que te voy a dejar enferma y sola?- dijo sorprendido- ¡Por supuesto que no!
- Ya estoy acostumbrada- dijo con una leve sonrisa- He vivido tantos años sola que un simple resfriado no me matará. Además, seguro que quieres ver a los otros y...
Amy calló en ese momento. Acababa de recordar lo que había pasado la noche anterior con Albert; pero aunque le había prometido a éste hablar con Sonic sobre Sally, no tenía el valor suficiente para hacerlo. ¿Quién era ella para meterse de por medio? ¿Qué le debía a ese tipo?
- ¿Amy?- dijo preocupado.
- ¡¿Qué?!
- ¿Ibas a decir algo?
- Nada.
Sonic no la creyó y la miró extrañado por su actitud. Además, todavía tenían que hablar sobre lo que pasó la noche anterior y se lo sacaría a la fuerza si era necesario. Se dirigió para uno de los armarios de la chica y tomó su bata para entregársela. Amy se quedó asombrada de que fuese tan diligente.
- Gracias- dijo cogiéndola para ponérsela por los hombros.
- Quédate aquí- le dijo- Ahora vengo con tu desayuno.
- No, sabes que no me gusta cómo lo haces.
- Te juro que esta vez caliento la leche- dijo sacándole la lengua y cerrando tras de sí.
Se llevó las manos a la cara. Sonic tenía toda la buena intención del mundo, pero...

Amy se había recostado otra vez en la cama pues se sentía con debilidad. Sin embargo, abrió los ojos lentamente al notar un suave aroma a chocolate en su habitación. Sonic había preparado un magnífico desayuno para ella. Casi se le saltan las lágrimas de emoción al comprobar que se había tomado tantas molestias.
- Sonic... no sé... gracias- dijo tomando la bandeja- ¡Todo se ve delicioso!
- Bueno, es natural- dijo rascándose la nariz- No fui yo quién lo preparó sino Vanilla.
- ¿Cómo?
- Fui a la cafetería y les pedí que me ayudasen- confesó- La verdad soy un desastre en la cocina, pero soy bastante rápido y no le dio tiempo a enfriarse.
- ¡Oh!- rió- ¡Ya veo! Lo que importa es el detalle.
Sonic no pudo evitar ruborizarse intensamente ante el comentario de ella. Parecía tan feliz disfrutando de ese desayuno que empezó a sentir un vacio en el estómago. Estaba claro que no podía dejarla sola cuando ella se había portado tan bien con él; aunque le insistiera en que podía arreglárselas por sí misma.

Cuando terminó todo, Amy se levantó para tratar de poner algo de orden en su casa. Sin embargo, Sonic se le había adelantado nuevamente sorprendiéndola por segunda vez esa mañana. Así que se dedicaron a ver la televisión, recibir las visitas de Tail y Knuckles, y más tarde las de Cream y Vanilla que les trajeron pasteles para la merienda. Se lo habían pasado muy bien ese día.
- Ha sido un día agotador para ti- dijo Sonic mirándola- ¿no estás cansada?
- Para nada- negó con la cabeza-, me encuentro muy a gusto. Estoy muy feliz de que hayan venido de visita y lo hayamos pasado tan bien, ¿tú no?
- Claro que sí, pero ¡qué extraño que tu querido amigo Albert no ha aparecido!
- Tampoco lo ha hecho Sally- dijo ofendida-, así que estamos igual.
- Tienes razón- dijo en un susurro- Lo siento.
- Y yo, no quería echártelo en cara. Seguro que estas deseando verla.
Éste permaneció callado sin saber qué decir. En verdad no había pensado en ella en todo el día.
- Lástima que no vamos a poder asistir al baile.
- Tú puedes ir. Me encuentro mejor y puedo valerme.
- Amy, ¿sola en Navidad?- dijo mirándola apenado- Me sentiría muy mal si hiciese eso.
- Y yo si arruinara las fiestas por estar en cama.
Suspiró exasperado. ¿Por qué tenía que ser tan cabezota?
- ¡Tengo una idea!- dijo poniéndose en pie de repente- ¿Qué tal si lo celebramos aquí?
- ¿El baile?- dijo confusa.
- ¡No!- rodó los ojos- ¡Una cena de Navidad! ¡Con nuestros amigos!
- Es pasado mañana. ¡No tengo adornada la casa siquiera!
- ¡Podemos hacerlo mañana mismo!- dijo emocionado- ¡Entre los chicos y yo podemos terminarlo en un santiamén! Así tú también podrás asistir y permanecer en casa... tu casa. Será divertido.
- Me parece bien- dijo sonriente.
- Entonces avisaré a Tails y a Knuckles para que traigan todo lo necesario.
 Amy lo veía hablar pero no le escuchaba, pues se sentía en una nube. ¿Estaba haciendo todo eso por ella? ¿Seguro que el que estaba delante era Sonic y no otra persona?

Su corazón empezó a latir intensamente al saber que se preocupaba tanto por su bienestar. Casi tenía ganas de llorar por todo lo que le estaba ocurriendo. Era como un sueño hecho realidad.
- ¿Vamos?- dijo ofreciéndole su mano.
- ¿Qué?- reaccionó sorprendida por estar soñando despierta- ¿Qué?
- Tienes que descansar, Amy.
Se dejó guiar hasta su cuarto y vio como éste destapaba la cama para poder dormir, ¡otra vez juntos!
Las mejillas le ardían en la cara. La última noche se encontraba fatal y deprimida por todo lo que le había pasado con Albert; pero ahora que se encontraba algo mejor le parecía algo fuera de lugar. Pero tampoco quería mandarlo al sofá que era tan incómodo, ¡qué se lo dijesen a ella!
- ¿Qué haces ahí parada en medio de la habitación?- parpadeó éste desde la cama.
- No, nada- dijo al tiempo que se dirigía lentamente a la cama para acostarse.
- ¿Te da vergüenza dormir conmigo, Amy?- dijo con tono sarcástico.
- Eso debería darte a ti- dijo sacándole la lengua- Esta es mi cama y tendrías que dormir en el salón.
- Si quieres que me vaya...
- Yo no dije eso.
Sonic sonrió de lado para después apagar las luces. Ambos se quedaron mirando hacia el techo; ahora que estaban uno junto al otro, a Sonic sí que le empezó a dar un poco de vergüenza pero se sentía más cómodo que la noche anterior. Se volvió para mirar a Amy y la llamó en voz baja.
- Amy, ahora que estás mejor...
- Dime.
- No, verás, me preguntaba que ¿cómo te fue anoche con Albert? Regresaste tú sola y tarde.
- Yo...
- Estaba muy preocupado por ti, ¿lo sabías?- dijo serio- Casi voy a buscarte.
- Lo siento, te prometo que no volverá a pasar.
- No me tienes que prometer nada- dijo mirándola a los ojos-, sólo que te cuidarás más. ¿Te hizo algo ese tipo? ¿Por qué llegaste tan tarde?
- Estuve en el parque... pensando.
- ¿Pensando?- preguntó con curiosidad.
- Sonic, hay algo que querría comentarte- dijo reteniendo la respiración en sus pulmones.
- ¿Y qué es eso?
- Es que...- no sabía cómo continuar- Bueno, mejor te lo digo por la mañana.
- Si es importante...
- ¡No lo es!- mintió- Ahora tengo ganas de dormir, me siento agotada todavía por el resfriado.
- Claro- le sonrió- Buenas noches, Amy.
- Buenas noches, Sonic.


Amy se despertó con las voces de los chicos que andaban decorando el salón como le había prometido Sonic. Ni siquiera se había percatado de la hora que era. La mañana estaba bastante avanzada cuando ella se despertó por el ruido de las risas de Tails y Knuckles.

Se puso su bata por encima y se dirigió al salón. Cuando abrió la puerta de su cuarto para salir se quedó impactada por lo bonito que estaba quedando todo. Habían colgado guirnaldas de acebo por los techos y paredes, habían traído un inmenso Árbol de Navidad que aún no había sido decorado. En unas cajas había esferas de cristal, luces y lazos de colores. Sobre la chimenea había colocado más acebo y velas para decorarla. Todo estaba quedando precioso.
- ¡Es impresionante!- dijo admirando a su alrededor.
- ¿Te gusta?- preguntó sonriente Sonic-, aunque aún faltan muchas cosas por adornar.
- Amy, ¿cómo te encuentras hoy?
- Mucho mejor, Tails- dijo alegremente- Gracias, ¿se quedarán a comer?
- Claro que sí- se adelantó Knuckles- Y espero que la cena de mañana sea espectacular.
- No te preocupes- intervino Sonic- Amy tiene muy buena mano para la cocina; además, yo la ayudaré en lo que haga falta.
- Entonces, moriremos envenenados- dijo Knuckles riendo- Y en el mejor de los casos comiendo Chili dogs- Todos se empezaron a reír ante el comentario del equidna.

Cuando avanzó la tarde todo quedó finalmente decorado y ambos se despidieron de los chicos en la puerta. Amy cerró lentamente y cuando se volvió se quedó admirada por cómo había quedado la casa.
- No me puedo creer aún que hayan hecho todo esto- dijo sonriente- ¡Tengo muchas ganas de que llegue mañana para que nos reunamos todos!
- Claro, y yo- dijo mirándola a los ojos- Oye, Amy...
- Dime.
- ¿Qué era eso tan importante que me tenías que decir?- se la quedó mirando un instante- Al final no me has dicho nada y ya estamos solos otra vez. Puedes contarme lo que quieras.
- No era nada- dijo apartando la mirada- Simplemente olvídalo, ¿vale?
- Como quieras, pero estás muy rara y misteriosa.
- ¿Ah sí?- dijo nerviosa-, pues a mí no me pasa nada.
- ¿Tiene que ver con ese tipo?, ya sabes...Albert
- Para nada, quédate tranquilo- esbozó una sonrisa fingida- Mejor será que nos acostemos pronto, mañana nos queda que hacer muchas cosas antes de que vengan los demás.
- Ah... con qué soltura dices ya que nos acostemos juntos.
- ¡No seas cretino!- dijo ruborizada.
- Era una broma- dijo riendo- ¡Relájate, Amy!
- Bien- suspiró.

La mañana de Navidad se presentaba fría pero despejada. El sol había asomado entre las nubes y había dejado de nevar hacía pocas horas. La nieve se posaba suavemente en el alfeizar de las ventanas y Amy sintió que aquel día iba a ser muy especial.

Tanto ella como Sonic se pusieron manos a la obra en la cocina; aunque habían quedado con Vanilla en que ella y Cream también traerían algo para la cena, no era cuestión de dejarlas solas con todo el trabajo que tenían en la cafetería y la fiesta. Así que Amy se sintió con fuerzas suficientes para preparar lo que mejor sabía hacer y dejaron algunas cosas para preparar a última hora antes de la reunión. Cuando llegó el tan ansiado momento el corazón se le aceleró en el pecho, ¡jamás había dado una fiesta en su casa y esta la pasaría con Sonic!
- Bienvenidos- dijeron ambos al abrir y encontrarse en la puerta a Tails y Knuckles. Éstos entraron dentro para calentarse corriendo pues ya estaba haciendo bastante frío fuera.
Más tarde llegaron los demás en un goteo constante de visitas. Vanilla y Cream; Vector, Espio y Charmy; Rotor, Bunnie y Antoine. Nadie se había querido perder la fiesta; aunque Amy sospechaba que todo esto se debía más por Sonic que por ella pero, ¡qué más daba eso!, lo importante es que estaban todos reunidos en su casa para celebrar y, secretamente, se alegraba que Sally y Albert estuviesen en la recepción del rey Acorn.

Todos se sentaron a la mesa para comer.
Las risas y conversaciones alegres llenaron cada rincón de la casa de Amy; todo estaba saliendo mejor de lo que ella hubiera supuesto hasta que alguien llamó a la puerta sorprendiendo a muchos- Voy a ver quién puede ser- dijo Amy alegremente para al abrir encontrarse de cara con Sally y su primo. Se le quedó trabada la respiración en los pulmones al encontrarse con éste cara a cara después de lo que pasó aquel día. No sabía ni qué decir.
- ¡Feliz Navidad, Amy!- dijeron alegremente ambos.
Todos los demás los recibieron calurosamente y pasaron a formar parte del numeroso grupo que se encontraba allí reunido. Amy miraba con la mirada un poco perdida, su idílica fiesta podría venirse abajo si a Albert se le ocurría dar un espectáculo allí mismo, pero ¿qué podía hacer ella?
- Amy- dijo Sonic acercándose sorpresivamente hasta ella- ¿Te encuentras bien?
- Sí- dijo como una autómata- ¡Ha sido la sorpresa! ¡No les esperábamos! ¡Sacaré más sillas!
- ¡Gracias, Amy!- dijo Sally acercándose hasta ellos- Hemos estado sólo un rato y mi madre ha comprendido que somos jóvenes y nos ha dado permiso para venir. A mi padre no le ha hecho mucha gracias, aunque si te soy sincera tampoco a Albert. Está muy extraño últimamente.
- ¿Ah sí?- dijo Amy haciéndose la longuis- Supongo que son los nervios de ver tanta gente reunida.
- ¡Puf! Él ha dado más de una asamblea y está acostumbrado a dirigirse a las masas.
- ¡Qué más da eso ahora!- intervino Sonic- Dejemos de hablar de él y continuemos con la fiesta.
- Me parece una excelente idea- dijo Sally acercándose a éste- Tengo un bonito regalo para ti.
Dándole un beso en la mejilla que hizo sentir que el mundo se le venía encima a Amy. ¿Regalo? ¡Y ella no tenía nada para entregarle! Aquel sueño maravilloso se estaba convirtiendo en una terrible pesadilla. Ahora, ¿qué podía hacer?

Continuará.

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5 comentarios:

  1. loooo necesitooo T___T necesito otro capiii

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    1. No te preocupes, lo estoy escribiendo. Ya prontito lo subo.

      Gracias por leerme. n_n

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  2. Ay q mal, Sally arruino todo jajajajaja xD

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  3. Mugre sally y albert lo arruinaron todo infelizes

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