domingo, 17 de abril de 2016

Minific: Van-Hedgehog (Capítulo 1)


 Fanart por Leon Star


CAPÍTULO 1

Aquella carta había captado mi interés y no podía dejar escapar la oportunidad de investigar los extraños sucesos que se repetían cada año por estas mismas fechas. Ahora me dirigía a una zona remota de Borgorof con el fin de esclarecer las extrañas desapariciones de las jóvenes de un pequeño pueblo perdido de la mano de Dios.

Aquella zona se encontraba en una ladera montañosa, con inmesos bosques que se perdían en la lejanía, tan negros y espesos como el humo del carbón. Las constantes lluvias de aquel rincón del país hacían que creciera una vegetación exuberante y frondosa; aunque aquel clima tan húmedo me estaba haciendo sudar más de lo habitual. Los mosquitos eran realmente incordiantes, y las espesas nieblas matutinas aplastaban los corazones más valerosos, era como estar metido dentro de un velo gris sin poder ver a un palmo de tu nariz.

Aún no sé por qué seguí el impulso de contestar a aquella carta escrita de puño y letra, seguramente, por una joven. Se notaba en el trazo fino, redondeado y firme de la pluma sobre el papel; así que deduje que por ello que debía tratarse de una mujer de corta edad y que posiblemente temiera por su integridad física. No puedo evitar socorrer a una dama en apuros cuando se presenta la ocasión y más si detrás de ella hay un misterio tan grande.

Lentamente, las horas fueron transcurriendo por el cielo y finalmente se hizo de noche cuando llegué a la villa de Knothole. Apenas se atisbaban unas pocas casas desde el risco donde me encontraba y supuse que llegaría cuando fuera noche cerrada. Las casas presentaban un aspecto gris y triste, con techos a dos aguas para prevenir las nieves intensas que pronto empezarían a caer en aquella parte del país. Los campos de cultivo habían sido recogidos hacía poco tiempo y la vegetación era más rala en esa zona, como si estuviese marchita o muerta. Algo muy extraño. Y allá, en la lejanía, pude ver por fin la enorme mansión ancestral de los dueños de todas aquellas tierras casi estériles. En lo más alto del pueblo, custodiando a sus fieles vasallos y cubriéndolos con su sombra como si fueran las alas de un enorme murciélago gigantesco. Sonreí interiormente al ver que mi viaje no iba a ser del todo en vano, quizás pudiera encontrar algo de diversión en esta remota aldea perdida.

Avancé a buen ritmo y llegué a la dirección que me marcaba la arrugada hoja de papel. Guardé nuevamente la carta en mi chaqueta y entré en la pobre posada que se encontraba justo enfrente de mí. Al entrar sentí al fin un calor agradable en el cuerpo y vi que al menos estaba limpia. Había varias mesas de madera tosca pero bien barnizadas y un gran mostrador que era atendido por un hombre de avanzada edad. En las mesas había varias personas esperando que les llevasen la cena y algunas muchachas sirviendo estas. Algunas de esas personas se me quedaron mirando con descaro seguramente por mis ropas de campo o porque necesitaba tomar un buen baño; pero en especial dos de las sirvientas se me quedaron observando atentamente. La más cercana era una ardilla de brillante pelaje pelirrojo y hermosos ojos azules, nunca había visto tan delicada criatura como aquella y le hice un gesto tocándome la capucha de mi capa de viaje, pero pareció incomodarla y se volvió enseguida algo ruborizada, pude notar. La otra chica estaba sirviendo al lado de la chimenea y no me quitaba la vista de encima. Era de complexión delgada, rosada y con unos intensos ojos verdes como esmeraldas. Me quedé hechizado por aquellos ojos y vi con asombro que se dirigía hacia mí sin ningún tipo de temor. Cuando estuvo a mi altura, comprobé que estaba algo pálida y ojerosa.

- Buenas noches, caballero- dijo la eriza- ¿Desea tomar asiento o viene buscando posada?
- La verdad es que he venido por un asunto privado- dije en voz baja- Recibí una carta citándome.
La chica abrió los ojos con sorpresa y me miró directamente a la cara.
- Entonces necesitará una habitación para alojarse, señor...
- Soy Sonic Van-Hedgehog, pero puedes llamarme Sonic.

Parecía que la chica iba a sonreír, cuando vio algo a mi espalda que la hizo palidecer más si eso era posible en aquel rostro tan inmaculado.

Entraron dos personalidades del lugar, por las ropas que llevaban. Un erizo negro y rojo iba del brazo tomado con una joven dama murciélago que vestía un provocativo vestido con un enorme escote. Cuando llegaron, en seguida fueron atendidos y colocados en la mejor mesa del local. Toda la atención recaía ahora en aquellos dos individuos que parecían los dueños de la enorme mansión que coronaba el humilde pueblo. Muchos de los presentes se veían algo incómodos, pero otros parecían muy honrados de poder cenar en presencia de ellos. Con un solo chasquido de sus dedos, el erizo negro tuvo la atención de las sirvientas del lugar.

- Tomaremos lo de siempre- dijo mirando a su acompañante- El Steak Tartar de esta posada es uno de los mejores que hemos probado en nuestros largos viajes alrededor del mundo. ¿Verdad, querida?
- Así es- contestó sonriente- Es tan deliciosa.
- ¿Qué es el Steak Tartar?- pregunté con curiosidad a la chica que estaba a mi lado.
De repente, el erizo me miró como si se hubiese dado cuenta por fin de que existía y se rio.
- La gente tan humilde no sabe apreciar lo mejor de este mundo.
- Es carne de vacuno cruda y se prepara normalmente con cebolla picada, alcaparras, especias y, si se desea, una yema de huevo cruda.
- Creo que se me acaba de revolver el estómago-dije- Prefiero que la carne esté bien quemada y ensartada en una gran estaca de madera al fuego. ¡Eso sí que es una gozada!
Ahora fue mi turno para sonreírle a ese par que me miraron de soslayo como si les incomodase la idea de la carne chamuscada.
- Será mejor que le lleve a su habitación para que se cambie- dijo la chica tirando de mí- Por aquí.

La seguí, pues necesitaba un buen baño y un cambio de ropa por el largo viaje. Además, parecía que estaba algo nerviosa.

La habitación era bastante corriente. Tenía una cama simple con sábanas limpias y bien hecha, una bañera de latón con un biombo, una palangana y una jarra con agua, y un arcón para guardar la ropa de viaje. Apenas estaba decorada con una par de cortinas medio raídas y un espejo de cuerpo entero; y eso era todo. La chica permanecía de pie retorciéndose las manos y mirando nerviosa a través de la ventana cerrada que daba para la calle principal. No pude evitar tratar de acercarme a ella por la espalda, cuando se volvió de pronto y nos chocamos de frente haciéndola ruborizar por primera vez. Al menos ahora sabía que tenía sangre en el cuerpo.

- ¡Cuánto lo lamento!- dijo apartándose de mí- Estoy un poco torpe últimamente.
- Supongo que fuiste tú quien me escribió- le sonreí- ¿No es así?
- Así es- dijo algo más tranquila- Soy Amy Rose.

Extendió una fina mano y la tomé entre las mías para llevarla hasta mis labios y depositar un suave beso en su dorso. No pude evitar mirarla intensamente a los ojos y ver como la chica sentía un ligero temblor por el cuerpo. Cuando estoy trabajando no me gusta seducir a las jovencitas, pero con Amy podría incluso hacer una excepción.

- Le he llamado porque estoy muy preocupada últimamente.
- Podemos tutearnos- dije despreocupadamente y sentándome en la cama para apreciarla mejor.
- Muy bien- dijo ésta- Ahora que vamos a ser socios, supongo que podemos dejar las formalidades.
- Eso suena mejor- sonreí del todo- ¿Y por qué estás preocupada?
- No sé si has reparado bien en las dos personas que han llegado a última hora.
- Sí- asentí serio.
- Cada año se acercan a esta posada para pedir servicio de una muchacha joven que atienda la mansión durante la jornada de vacaciones que los señores pasan en el pueblo. Se celebran casi todas las noches fastuosas fiestas, cenas de gala e incluso...- se ruborizó- bacanales.
- ¿Y qué tiene eso de especial?, sólo veo que se divierten de una manera un poco...
- ¡No es la diversión! Al finalizar la temporada, las chicas desaparecen misteriosamente y la gente cree que se marchan del pueblo para buscar una vida mejor después de ganar una enorme cantidad de dinero que los señores prometen; pero es extraño que nunca más se pusieran en contacto con sus familiares y muchos temen cada año la vuelta de los condes.
- Por eso vi a algunos aldeanos mirarlos con tanto recelo.
- Seguramente alguna de sus hijas, nietas o sobrinas han desaparecido.
Miré a Amy y vi cuál era su preocupación, tal vez pensara que la próxima víctima pudiera ser ella.

Salió apresurada un momento de la habitación, dejándome solo y pensativo, tumbado a lo ancho de la cama. Aquello me sonaba muchísimo de mis muchos viajes a través del mundo y siempre era lo mismo. Por suerte, no estaba tan desprevenido como aparentaba estar. Me levanté y anduve hasta el bulto que era mi equipaje y lo extendí sobre la cama para observar mi pequeño arsenal. Traía mi mosquete de plata hecho a mano y munición suficiente para cazar a todo un aquelarre. Las balas no estaban llenas de pólvora sino de agua bendida, y una ballesta que era mucho menos cómoda de transportar pero muy eficaz para cazar a esos seres desde lejos. Además, tenía un tiro potente y certero del que muy pocos lograban escapar.

Sentí un leve roce de ropas y me volví para creer encontrarme con Amy, cuando vi que no era ella sino la ardilla pelirroja quien se había acercado para ver si necesitaba algo. Me miró con una sonrisa y no pude evitar preguntarle su nombre.

- Me llamo Sally- dijo coqueta-¿Y tú eres?
- Sonic- dije tomando su mano para besarla- Sonic Van-Hedgehog.
- ¿Y cuánto tiempo vas a quedarte por aquí, Sonic?
- Eso no es de tu incumbencia- dijo Amy transportando un pesado cubo de agua caliente.
Fui hacia ella para ayudarla, pero pareció querer dar a entender que podía valerse por sí misma.
- Dejemos al galán bañarse solo- dijo molesta- Por qué presiento que hice mal en traerlo...
Le escuché decir mientras salía de la habitación dejándome solo.

Mientras Amy bajaba las escaleras pudo comprobar que estaban a punto de marcharse los condes cuando, de pronto, el erizo la miró intensamente y le hizo un gesto con la cabeza que la hizo palidecer. Ni siquiera le iba a dar tiempo a ese cazarrecompensas de poder ayudarla. Vio con horror como éste se dirigía al mostrador para hablar con el dueño de la posada, pero para su sorpresa el anciano negaba con la cabeza y le hablaba en voz baja, como temeroso. El erizo negro puso una cara de disgusto y miró a su compañera que permanecía seria a la espera de marcharse del local. Sin darse cuenta, había bajado las escaleras y estaba bastante cerca para poder escuchar la conversación que aún mantenían.

- Como ve, la chica no se encuentra muy bien últimamente, no sería de gran ayuda. Pero... ve- dijo mirando detrás de ella-, aquí tiene a Sally quien amablemente les acompañará encantada.
- ¿En serio voy a poder ir al castillo?- dijo casi emocionada y le echó una mirada orgullosa a Amy.

Ésta no podía articular palabra y sólo vio como los tres se marchaban tras recoger las pocas pertenencias de la chica. Luego se subieron a un carruaje y pusieron rumbo a la enorme mansión.

Cuando bajé tras cambiarme y arreglarme en condiciones, encontré a Amy pensativa en una de las mesas vacías, sola. Parecía muy apenada por algo que no podía comprender.

- ¿Te encuentras bien, Amy?- dije mirándola preocupado.
- No sé- contestó apurada- Sally ha ido en mi lugar.
- ¿Qué?- dije sorprendido- ¿Y cómo es eso?
- No me he estado encontrando bien estas noches y han considerado que no sería buena para servir en una casa tan grande. Sin embargo, temo que no volvamos a ver nunca más a Sally. A pesar de ser tan presuntuosa, es una buena chica y lo único que quería era seguir a las demás para, según ella, no tener que vivir en este pueblucho por más tiempo desperdiciando sus años de juventud.
- No te preocupes- le dije sentándome a la mesa- A partir de mañana mismo empezaré a indagar sobre esos dos. Ahora mejor será que cenemos algo y recuperemos el ánimo.
- Espero que no sea demasiado tarde para mi amiga- me miró a los ojos.
- Te prometo que nada malo va a pasaros a ninguna de las dos.

Continuará.

Nota: Este minifics se hizo para una celebración de Halloween.

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4 comentarios:

  1. Me encanta es como van helsing😍😍😍

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  2. Una pregunta, ya se que el titulo se debe al nombre de sonic pero...aun asi ¿porque van-hedgehog? ¿es referencia a algun libro o que?

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    1. Sí, a la novela de Drácula. Es un personaje dentro de esa novela llamado Abraham Van Helsing. Está inspirado en él.

      Saludos.

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