viernes, 10 de marzo de 2017

VIERNES FAN: Más allá del espacio y el tiempo. (One-shot por Gabriel Manrique).




MÁS ALLÁ DEL ESPACIO Y EL TIEMPO
Por Gabriel Manrique


Silver y Blaze se conocieron hace mucho tiempo, o al menos eso parecía. Habían hecho buenas migas desde el principio y se llevaban muy bien, al punto de desarrollar una estrecha amistad. Silver había llegado desde el futuro para remediar el pasado y evitar el desastre de su tiempo. Blaze había viajado muchas veces desde su dimensión hasta el mundo de Sonic para enfrentarse a los villanos que pretendían apoderarse del mundo y de las Esmeraldas Sol. Así, el erizo blanco y la princesa se habían conocido, y cada vez que Blaze volvía de su dimensión, se volvían a encontrar. Y charlaban y reían, y luchaban juntos en todas las batallas, cuidándose el uno al otro. Hacían un buen equipo, y siempre se los podía ver juntos, de alguna manera o de otra. 

Amy solía verlos y decir que podrían llegar a ser una bonita pareja. “Pero, ¿cómo?” le decía Rouge. “Sólo piénsalo. ¿Cómo podrían estar juntos, si están separados no sólo por la distancia, sino también por el tiempo? Enamorarse de una persona de otra época es una condena. Un mal chiste del destino. Sería la prueba de que tal cosa no existe, o de que tal vez, y sólo tal vez, la vida tenga un retorcido sentido del humor. ¡No! No pueden estar juntos; y será mejor para ellos que se vean sólo como amigos”. 

El mundo parecía estar empezando a cambiar. La última Gran Guerra había terminado hacía meses, y la humanidad estaba transitando el período de paz más largo del que se tenía memoria. El Doctor Eggman ahora yacía encarcelado, y sus bases destruidas, y todo vestigio de sus malvadas creaciones y alianzas se había desvanecido. No se volvió a saber de más villanos, ni de tiranos, ni de criaturas malignas desde hacía bastante tiempo, y los héroes que tan valientemente habían actuado durante el último conflicto mundial ahora se encontraban construyendo una vida pacífica, como todas las demás personas. Ya no había dolor, ni penas, y las personas al fin podían llevar un futuro feliz. Algo tan simple, pero a la vez tan difícil de conseguir. 

Ahora, la noche transitaba sin prisa por Spagonia, y la gente caminaba contemplando la belleza de su ciudad. Y por encima de un tejado, parada sobre una tarima, Blaze observaba la ciudad con su mirada profunda. Sus ojos color ámbar parecían estar conteniendo una feroz lucha en el interior de su corazón, y el aire frío parecía traerle algo de alivio. Y detrás de ella, bajando suavemente como una pluma de plata, Silver terminaba su vuelo, envuelto en esa misteriosa aura de energía. Sonrió al ver al fin a su amiga. 

- Blaze, al fin te encuentro – dijo él. 

- Hola, Silver – dijo ella sin mirarlo - ¿Estuviste de paseo?

- Sí, la noche es maravillosa. ¿No lo crees así? 

- Bueno, supongo que sí – contestó con desgano. 

- ¿Estás bien? Te noto algo extraña. 

- Sí, estoy bien, es sólo que… - suspiró profundamente - ¿Puedo preguntarte algo? 

- Lo que sea – respondió el erizo. 

- ¿Cómo era tu vida antes de viajar al pasado? ¿Tenías una familia? 

- Bueno, nunca llegué a conocer a mis padres – dijo Silver – Todo el planeta estaba en ruinas, y la vida era una lucha constante. Tenía unos amigos, y con ellos formamos una resistencia. Nos ayudábamos unos a otros. 

- Ya veo – dijo ella – Y ahora que ya se ha restablecido la paz en el mundo, ya no hay peligros que amenacen el futuro. Supongo que volverás a tu tiempo, para reunirte con tus seres queridos... – y entonces Blaze se volteó para mirarlo a los ojos, y Silver sintió cómo su mirada atravesó su pecho como un puñal – Una vez me dijiste que la vida no siempre es justa. Nunca antes había entendido esas palabras tanto como ahora… 

Y entonces Silver la miró, y le pareció como si un huracán estuviese sacudiendo su interior. Ella estaba delante de sí, tan hermosa, tan fría. Fuerte como un volcán y misteriosa como lo profundo del océano. Y la luz de la luna iluminaba su figura. Sus manos parecían vibrar en un ligero temblor, y Silver pronto notó que las suyas también temblaban. 

- ¿A qué te refieres, Blaze? – preguntó al fin el erizo, en un hilo de voz. 

- Quiero decir que te quiero, Silver – dijo ella con voz temblorosa – Aprendí a quererte desde el principio. Desde que dijiste tu nombre por primera vez. Pero eso da igual ahora, porque de todos modos, algún día tendrás que irte y yo tendré que volver a mi mundo para cumplir con mi deber. Nuestros caminos se separarán, y tú despertarás en un futuro pacífico, y te olvidarás de todo lo que viviste aquí. Pero yo nunca podré olvidarte, y sé que no volveré a verte jamás… 

Blaze agachó su mirada derrotada, con las orejas bajas y el corazón hecho cenizas, y Silver pudo notar cómo la tristeza la marchitaba como el otoño marchita las hojas de los árboles. 

- ¿Es cierto eso, Blaze? ¿Es cierto que me quieres? – preguntó con una luz en su corazón. 

Blaze le contestó con una tierna mirada y una suave sonrisa. 

- Sé que tal vez da igual que te lo dijera, pero necesitaba hacerlo. Una parte de mí me decía que no valía la pena, porque sabía que, inevitablemente, pronto partirías, y no quería hacerte sentir mal por ello. Pero por otro lado, no podía mirarte más a los ojos sin decirte que te quiero – y suspiró ligeramente - Cielos… Me siento como una tonta… 

Entonces Blaze volvió a sonreír. Aquella le pareció a Silver la sonrisa más dulce e inocente que pudo haber visto en su corta vida. Entonces la vio como nunca antes la había visto: frágil, delicada, inocente y pura. Usó su poder para levantarse ligeramente del suelo, y con un aura turquesa se acercó hasta ella con una mano extendida, y la miró con cariño. 

- Ven, por favor. Quiero mostrarte algo. 

- Sabes que me dan miedo las alturas… - dijo ella con una sonrisa triste.

- Verás que no hay nada que temer. Estaré contigo todo el tiempo. 

Y entonces Blaze tomó la mano de Silver, y un ligero rubor le cubrió las mejillas. Con delicadeza, Silver comenzó a levantar el vuelo, sin despegar la mirada de los ojos de su compañera. Juntos comenzaron a recorrer el cielo en aquella infinita y maravillosa noche, mientras dibujaban una estela de luz en el firmamento. Unidos como una estrella fugaz, ambos volaban sin prisa hacia un rumbo que Blaze desconocía. Entonces la princesa apartó los ojos de su amado y contempló el cielo y las estrellas, y no tuvo miedo. La ciudad parecía ahora una estrella más, y se sintió libre y única, como el lucero más hermoso y brillante que el cielo pudiera pedir. Y comenzó a reír, y una lágrima se deslizó sobre su mejilla. Silver miraba al frente, tomándola de la cintura, y reía con ella. Blaze extendió sus brazos para sentir la brisa, y ambos miraban al frente volando con suavidad, girando a través de las nubes y regresando a su rumbo. El cielo no podía pedir una estrella más hermosa. 

Al fin llegaron a la cima de una colina, y Silver dejo suavemente a su amiga en el suelo. A Blaze le pareció un lugar profundamente bello: allí, las flores alfombraban la colina y las estrellas parecían brillar más fuerte. La luna estaba encima de ellos, única testigo de su amor. 

- Este lugar es hermoso – dijo ella, al fin – Pero no entiendo, ¿por qué nos trajiste aquí? 

- Este lugar es muy especial – dijo Silver mirando las estrellas – Lo reconocí desde que llegué del futuro. En mi tiempo, yo solía venir aquí para estar a solas y pensar. Y el cielo me daba esperanzas de que, algún día, todo cambiaría para mejor. 

Y Blaze entonces contempló las estrellas también, tan maravillosas y encantadoras, y sintió un suave calor en su mano. Era Silver, que le tomó ambas manos y la miró profundamente a los ojos, con una sonrisa que llenaba de paz su corazón. 

- Blaze, hoy me hiciste tremendamente feliz. Porque yo también te quiero. Siempre lo hice, y no aceptaré la idea de perderte. No me iré a ningún lado. Quiero quedarme aquí, contigo. 

Una luz se encendió en los ojos de ella, y se sintió feliz y viva de nuevo. Sonrió con ternura, pero pronto su semblante se volvió serio, y su voz se tornó triste. 

- ¿Pero qué dices? Sabes que no puedes quedarte. Tus amigos, tu familia, tu mundo… No puedes abandonar todo eso sólo por una chica. No quiero que lo hagas. Debes irte, todo esto está mal… 

- No digas eso. No eres sólo una chica, Blaze. Eres mi otra mitad. He vivido en la oscuridad durante toda mi vida, y nunca hubiera imaginado que la mujer que encendería mi alma estaría viviendo en otra época, y en otra dimensión… No quiero volver a mi tiempo y olvidarte. No sé si podría, porque durante toda mi vida sentiré un vacío en mi corazón. Ese lugar en mi pequeña alma que es sólo para ti. 

- ¿Estás seguro de que quieres hacer esto, Silver? No es lo correcto. No lo sé… ¿Qué pasará entonces? ¿Qué hay de tus amigos? Los extrañarás, y todo porque abrí mi estúpida boca. ¡Ay, Dios! Nunca debí decirte nada… 

- ¡No digas eso, por favor! – le suplicó Silver – No has hecho más que abrir mis ojos y mi corazón. Y en cuanto a mis amigos… Buscaré la forma de hacerles llegar un mensaje. Sé que lo entenderán, y estarán felices de saber que estoy bien. Separarme de ti sería el mayor error que podría cometer. 

Blaze miró al suelo, pensativa, sin saber qué decir. Un remolino de emociones sacudía su alma, y no podía creer lo que acababa de oír. Se sentía feliz y culpable a la vez, pero quizás Silver estaba decidido a quedarse. Levantó la mirada para encontrarse con sus ojos, y rompió el silencio con un hilo de voz. 

- Entonces… ¿Te quedarías conmigo? – preguntó ella con los ojos humedecidos. 

Silver no necesitó responder con palabras. Se acercó lentamente hacia ella y la besó tímidamente, y sintió el temblor en las manos de Blaze. Aquel primer beso fue para ambos algo tan mágico, tan maravilloso, que nada de lo que antes habían vivido se le podía comparar. Y cuando sus labios se separaron, comenzaron a reír de felicidad, y luego contemplaron las estrellas, recostados sobre el colchón de flores de aquella hermosa colina. Y luego hablaban, reían y soñaban, y luego volvían a besarse. 

Y allí se encontraban, bajo el manto de las estrellas y la luz de la luna, que con su luz los protegían de la oscuridad. El universo ya no podría separarlos, porque ahora su amor era eterno, atemporal, más fuerte que todo, más allá del bien y del mal, de la vida y de la muerte, del espacio y del tiempo.


Espero que les haya gustado este relato tanto como a mí. Este hermoso Silvaze es la primera historia romántica de nuestro querido Gabriel Manrique y la verdad es que le ha quedado maravilloso. Ojalá nos deleite con más escritos suyos; pero también ustedes pueden hacerlos y enviarlos a los viernes fans. ¡Anímense!

Saludos, Rinoa83.

3 comentarios:

  1. Hay que bonita y romántica historia me gusto saludos y buen fin de semana.

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  2. Simplemente está precioso y me encantó de principio a fin. Se parece a uno que escribí hace tiempo. Adoro los fanfics de Gabriel ^^, es magnifico no la narración.

    Espero ver mas escritos suyos :3

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