viernes, 27 de enero de 2017

VIERNES FAN: Sonic Lost World: La gran guerra - Parte 2 (Gabriel Manrique)


CAPÍTULO 2

LA INTERVENCIÓN DE G.U.N.

La organización de G.U.N. había sido concebida por la Federación Unida para colaborar en los asuntos de seguridad mundial y garantizar la seguridad de los pueblos, y ahora estaba tomando cada vez más importancia. Los Guardianes de las Naciones Unidas fueron fuertemente impulsados, tanto política como económicamente, por los países que conformaban la Federación Unida, desde los hechos ocurridos durante la fragmentación del mundo y La Devastación de Dark Gaia, como se la solía llamar en los informes. Empire City, Spagonia y Chun-Nan fueron los países que más importancia le dieron al desarrollo de GUN. Durante un consejo celebrado poco después de que se reconstruyó el mundo, se decidió que los países tenían que ser capaces de garantizar la seguridad de sus pueblos por su propia cuenta. Aunque sabían que contaban con el apoyo del héroe Sonic The Hedgehog y sus aliados, no podían depender únicamente de su ayuda. Era necesario que desarrollaran aún más sus sistemas de defensa y se volvieran capaces de enfrentar la lucha contra el infame Doctor Eggman y defender a su propia gente, en todo momento y lugar. Así, se destinaron una gran cantidad de fondos en investigación y desarrollo armamentístico de GUN, y esta organización se comprometía a defender a todos los países miembros de la Federación Unida, y a todo pueblo que lo necesite. 
Poco a poco, las fuerzas autóctonas de los países de la Federación Unida se reclutaban en GUN para recibir entrenamiento militar y de ayuda humanitaria de alto nivel, y luego volvían a sus países como escuadrones para asegurar la paz en sus propias fronteras. El mejor ejemplo de esto fue el Ejército Imperial de Chun-Nan, quienes además adquirieron una gran cantidad de armamento y robots avanzados desarrollados por GUN, además de equipos de diagnóstico y tratamiento en medicina de última generación. 
Con el tiempo, y a medida que las iniciativas adoptadas por los países dieron sus frutos, las principales ciudades del mundo contaban con un sistema de defensa más avanzado. Este era el caso de Spagonia, Chun-Nan y Empire City, las más desarrolladas en este sentido. Algunas otras, como Grand Metropolis, Station Square, Westopolis y Shamar, estaban adquiriendo las fuerzas y el equipamiento necesario para defenderse. Aunque otros países como Mazuri, Holoska, Apotos, Adabat y el Reino de Soleanna, de gran importancia económica y cultural, se encontraban mucho menos avanzados en cuanto a cuestiones militares. Porque no todo eran ejércitos y fuerzas armadas. Estos países impulsaron un ambicioso proyecto que consistía en asegurar la educación, la salud y la inclusión de todos los seres con uso de razón que habitaban el planeta; y promover el avance tecnológico sustentable de las ciudades en vías de desarrollo. El “Proyecto Utopía”, aunque recientemente implementado, ya estaba siendo eco de noticias en todo el planeta y generaba un ambiente de provecho y satisfacción sobre los ciudadanos del mundo. Jóvenes estudiantes de todos los rincones y de toda condición social, desde Green Hill hasta Ártika, viajaban hasta Spagonia, Apotos y Shamar, entre muchos otros países, para estudiar en la universidad y poder cumplir sus metas. Rápidamente se implementaron programas de vacunación y salud pública para los más necesitados, y se crearon los Bancos de la Abundancia; unas grandes bóvedas donde se almacenaban las donaciones de alimentos de la población, y que luego se las repartía a los menos afortunados. Esta ola de solidaridad mundial parecía un sueño hecho realidad para muchos, y les parecía increíble que todo surgiera gracias la necesidad de mermar las consecuencias y los desastres originados por el Doctor Eggman y demás villanos. “No hay mal que por bien no venga”, reflexionaban al final.

Eran las siete y treinta de la tarde del día martes. El Centro de Operaciones y Logística de GUN, en su base de Westópolis, estaba llevando a cabo una jornada rutinaria, o eso parecía. Las personas iban y venían por los pasillos, llevando informes, café y sus propias preocupaciones en mente. De entre todas ellas destacaba una joven, aunque no le daban mucha importancia, pues ya la conocían. Alta, esbelta y hermosa, de paso seguro y elegante, Rouge caminaba por el pasillo con su mirada audaz. Se dirigía hasta el subsuelo; allí se encontraba el Laboratorio de Desarrollo Armamentístico del centro. Tomó el ascensor y bajó hasta allí. Siguió por un amplio y reluciente pasillo hasta una puerta de vidrio, vigilada por un guardia uniformado, que le pidió su tarjeta de identificación para poder ingresar. Una vez dentro se encaminó por el laboratorio, observando los equipos militares, las armas, cañones y robots que estaban desarrollando los ingenieros con delantal blanco que allí trabajaban. Al fondo del lugar se encontraba un enorme robot rojo y negro siendo inspeccionado por dos ingenieros. Tenía un manchón negruzco y una ligera hendidura en el hombro. Rouge se acercó hasta ellos y los saludó.

- Buenas tardes – dijo - ¿Cómo se encuentra Omega? 

- En perfectas condiciones, agente – respondió uno de los ingenieros – Solamente sufrió unos daños en su armadura, pero la capacidad de autorregeneración de este robot es impresionante. Cuando lo trajeron aquí esta mañana, ya casi estaba recuperado de su herida. Solamente nos aseguramos de que se encuentre en pleno estado de… salud. 

- Todos mis sistemas están operativos – dijo Omega con voz robótica – No hay necesidad de que desperdicien su tiempo en mí. Sigan trabajando en sus máquinas inferiores. 

- Tú nunca cambias – rió Rouge – Podrías ser amable con estos amigos y darles las gracias. 

- Gracias, señor – le dijo Omega mirando al ingeniero – Mi estructura externa se encuentra firme y estable. 

- De nada – dijo cómico el ingeniero – Si necesitas cualquier cosa, ven a verme y dejaré mis otros trabajos para atenderte. Recuerda que eres el robot estrella de toda esta organización. 

Los dos ingenieros se marcharon a realizar otras tareas, dejando solos al robot y a la murciélago. 

- ¿Cómo te encuentras? – le dijo Rouge - ¿Qué tal la batalla de ayer? 

- Productiva, pero ineficiente – respondió el robot – Fracasó la misión de capturar al Doctor Eggman. Fracasó la misión de destruir a Metal Sonic. 

- Bueno, nadie es perfecto – dijo, apoyándose en la pared – Pero estuvieron cerca. ¿Qué se siente liderar un escuadrón de robots de GUN? Seguramente dieron una buena pelea en esa fortaleza. 

- Las máquinas de GUN son muy inferiores a mí o a cualquier otra máquina de Eggman – respondió el robot – Pero son aceptablemente fuertes. Sirvieron de distracción mientras traté de destruir a Metal Sonic, y probar que soy el robot más poderoso que existe. Pero fallé otra vez. No soy suficientemente fuerte. 

- ¡Oh, vamos! – le dijo Rouge - ¡No te deprimas! Eres mucho más fuerte que esa copia de Sonic. Pero mientras él pueda esquivar tus balas, no podrás hacer mucho. Tendrás que cambiar de estrategia la próxima vez. Pero bueno, cuéntame, ¿pudieron sabotear la base de Sunset Hill? 

- El resultado de la contienda se encuentra detallado y disponible en la Oficina de Informes – dijo Omega, mirando hacia otro lado 

- ¡Sí, claro! – dijo cómica Rouge – Ya sabes que no me gusta leer esos aburridos informes. Dime, ¿cómo les fue? 

- Misión fallida – dijo el robot, después de un momento de silencio – La fortaleza poseía un sistema de defensa casi perfecto. No pudimos atravesar el perímetro cuatro. Nos forzaron a retirarnos. Huir de una batalla contra Eggman es una humillación inaceptable. Tengo que volver y vengarme – Omega comenzó a caminar, pero enseguida fue detenido por la murciélago, que se le puso de frente. 

- ¡Cálmate, grandulón! – le dijo – Para ser una máquina súper avanzada, eres bastante terco, al igual que Shadow. Ya encontrarás la manera de vengarte y todo eso, pero por ahora quédate por aquí. ¡Qué obsesión esa de la venganza! A veces parece que tu único objetivo en la vida es vencer a Eggman.

- ¿Mi objetivo en la vida? – preguntó Omega después de unos instantes – Procesando. Procesando. Incapaz de comprender. 

- Me refiero a que parece que no tienes otras cosas en mente – le sonrió Rouge – Metas, sueños, deseos, aspiraciones… cosas así. ¿No hay algo que quieras hacer más que nada en el mundo? 

Omega inclinó su cabeza hacia abajo, como intentando analizar lo que ella le decía. 

- Vencer a Eggman – respondió al fin. 

- ¡Oh, por el amor de…! – suspiró Rouge llevándose una mano a la cabeza – Esto va a llevar un tiempo, pero lo entenderás. Ya verás que “vencer a Eggman” no es lo único que debe importarte. Piénsalo. Voy a dar una vuelta; ya nos veremos más tarde. 

Rouge se alejó de Omega y se encaminó a la salida del laboratorio. El robot se quedó con la mirada fija en ella, y cuando se fue, se quedó quieto en su sitio con la mirada fija. Rouge caminó por el pasillo, subió en el ascensor y marchó directo a la Oficina de Informes. En el camino se encontró con Shadow, que se dirigía al mismo sitio. En la mano llevaba una especie de disco rígido de computadora. 

- Hola – le dijo Rouge - ¿Cómo ha salido tu misión? Parece que encontraste lo que buscabas. 

- Hola, Rouge – contestó el erizo – Este disco contiene información sobre los sistemas de defensa de la base de Eggman de Thunder Plains. Torretas, diseños de robots y distribución de energía, entre otras cosas. 

- Suena útil – dijo ella - ¿Hiciste sonar las alarmas? 

- No, pero no tardarán en notar que falta algo – dijo Shadow - ¿Tú pudiste completar tu misión? 

- Claro, por supuesto – dijo ella sacando del bolsillo otro disco rígido – Una copia de los datos de los últimos movimientos de los robots de Eggman en este continente. Con ello podremos predecir sus movimientos, durante un tiempo al menos. ¡Un auténtico tesoro! Por cosas como estas nos tendrían que dar un aumento, ¿no? Aunque me contentaría con no tener que venir a dar un informe cada vez que terminamos una misión. 

- Es parte del trabajo – dijo Shadow – Aunque creí que yo era el único que se quejaba aquí. 

- ¿Qué? ¿Eso ha sido una broma? – dijo Rouge fingiendo incredulidad - ¡Este sí que será el fin del mundo! 

Shadow no la miró, pero se dibujó una leve sonrisa en su rostro. En ese momento, los altavoces empezaron a emitir un comunicado. Todos los presentes en el centro de GUN guardaron silencio y miraron hacia los parlantes. 

“ATENCIÓN POR FAVOR. SE LES RUEGA A TODOS LOS AGENTES ESPECIALES PRESENTES EN ESTA INSTALACIÓN QUE SE PRESENTEN EN EL SALÓN DE COMUNICACIONES LO ANTES POSIBLE. LUEGO RECIBIRÁN INSTRUCCIONES” 

Shadow y Rouge se miraron un instante, y el erizo negro se dispuso a caminar hasta la Oficina de Informes, dejándole al oficial encargado el objeto que rescató en su reciente misión. En cambio, la murciélago tenía una expresión de berrinche en su rostro mientras caminaba hacia el mismo lugar. 

- Genial, una nueva misión – dijo para sí mientras entregaba su disco rígido – Y yo que me quería tomar el día libre. 

Se hicieron las ocho de la noche. En el Salón de Comunicaciones se reunieron los principales agentes de GUN que se encontraban en ese momento en el Centro. En una mesa ovalada y larga, se encontraban sentados Rouge y Shadow, junto a otros quince agentes, humanos y zoomorfos. Omega se encontraba parado cerca de la puerta. El salón disponía de una enorme pantalla de tela blanca que utilizaban para proyectar imágenes desde una computadora, ubicada en una esquina de la sala, y donde se encontraba un oficial. De pronto ingresó el Comandante a la sala. Los presentes se pusieron de pie para recibirlo, y luego se sentaron. 

- Bienvenidos – dijo el Comandante sentándose en su asiento – Lamento interrumpir sus actividades, pero en los últimos minutos ha surgido un imprevisto que nos obliga a incrementar esfuerzos. Seré breve: el motivo de esta reunión es comunicarles que ha habido un repentino ataque a una de las bases del Doctor Eggman, en la región de Eurish, y desconocemos a los agresores. No forman parte de ninguna fuerza que GUN conozca – algunos de los presentes comenzaron a murmurar entre sí - El hecho ocurrió hace aproximadamente treinta y cinco minutos. De seguro recordarán que hace tres meses algunos de nuestros agentes lograron instalar algunas cámaras de vigilancia a unos cientos de metros de distancia de las bases de Eggman que rastreamos, con el fin de monitorear sus actividades. Pues bien, una de estas cámaras pudo registrar la situación. Mostraremos unos minutos del video para que puedan verlo ustedes mismos. 

El Comandante le hizo un gesto a su ayudante, y éste encendió el proyector. Se hizo un silencio expectante en la sala y todos miraban atentamente la filmación. Lo primero que vieron fue un paisaje de llanura, y a lo lejos algo que parecía una enorme ciudad, al borde de una montaña. Se alcanzaba a ver el rojo del atardecer, y las luces de la base estaban apagadas. De manera paulatina, las imágenes mostraban cómo un numeroso grupo de puntos, en la lejanía y desde la izquierda de la pantalla, se acercaban. Podía distinguirse que algunos de esos puntos se acercaban desde el aire, sin tocar el suelo. La cámara realizó una serie de aumentos para visualizar con más claridad a los puntos en movimiento, hasta llegar a observar lo que parecían ser criaturas. No podían distinguirse claramente debido al movimiento de su carrera, pero se veían grotescas. Algunas se desplazaban por el aire, volando, y tenían diferentes tamaños entre sí; además, algunas parecían tener cuernos y cola. Se oyeron unos murmullos dentro del salón. Continuaron observando cómo los seres se aproximaban a la base corriendo y volando, y notaban que aparecían cada vez más desde el horizonte. Se podía oír el temblor en el suelo. Las criaturas se acercaron cada vez más a la base. Las luces de la ciudad se encendieron, y se oyó en la lejanía el sonido agudo de las alarmas. Luego se produjo la contienda; una serie de máquinas terrestres y aéreas salieron desde la base, disparando hacia las criaturas y éstas les respondían con proyectiles de energía, que impactaban sobre los robots. Boom. Resonaron las detonaciones. Boom. Como una colonia de hormigas hambrientas, las criaturas se abalanzaron sobre la base y saltaron los muros. La luz producida por las explosiones de ambos bandos iluminaba de rojo y blanco la base. Se podían ver las ráfagas de balas y los misiles que salían desde las torretas e impactaban sobre los grupos de criaturas, haciéndolas volar por los aires. Se podían ver pedazos de maquinaria que volaban por el aire, y criaturas que salían despedidas por las explosiones de misiles, dentro de la enorme ciudad. Los suspiros de asombro de algunos de los espectadores eran cada vez más sonoros; otros permanecían impasibles, observando detenidamente las imágenes. El frente de la ciudad estaba siendo devastado, y se veía que contaba con mucha capacidad para defenderse. Algunas criaturas parecían moverse por el aire envueltos en unas extrañas auras luminosas, en dirección contraria a la de la batalla, como si se estuvieran retirando. El Comandante le hizo una seña a su ayudante, que estaba controlando la computadora, y el video se detuvo. 

- La batalla dura más de veinticinco minutos – dijo el Comandante al levantarse – Las criaturas lograron devastar casi la mitad de la fortaleza, pero al final, se vieron obligadas a retirarse por donde habían venido y las máquinas de Eggman no los persiguieron, sino que regresaron a la base. Hemos contado más de noventa criaturas. Nuestros expertos no pudieron identificar su raza, por lo tanto no sabemos de dónde provienen. Desconocemos si su intención era la de atacar al Doctor Eggman o invadir o saquear alguna ciudad, y si de repente se encontraron con esta sólida defensa. Aunque, como pueden ver, estos seres son formidables y le han presentado una dura batalla al doctor, pero aún así no han logrado avanzar. De cualquier manera debemos estar alerta, pues no sabemos si son potenciales aliados luchando contra el Doctor Eggman, o si su intención es atacar cualquier ciudad que se encuentren. ¿Alguno de los presentes reconoce o tiene idea de quienes son los atacantes? – preguntó, pero sólo hubo silencio. 

- ¿A dónde se dirigieron las criaturas? – preguntó luego uno de los agentes presentes. 

- Hacia la pradera oeste de Eurish – respondió el Comandante - Por el momento trataremos de encontrarlos y observarlos a la distancia. Si comienzan a hostigar nuestras ciudades, tendremos que enfrentarlos. 

- Si eso ocurre tendríamos que solicitar la ayuda del héroe Sonic y sus compañeros – dijo un agente. Shadow le dedicó una mirada fría, y éste se incomodó – P-Porque necesitaríamos toda la ayuda posible, ¿no? 

- ¿Han registrado movimiento en las demás bases del Doctor luego de este ataque? – preguntó Shadow volteando hacia el Comandante. 

- Así es – respondió – Me han informado que unas pocas máquinas se alejaron volando a gran velocidad de cada una de las cuatro bases que conocemos. Y probablemente, Metal Sonic esté entre ellas. 

- Muy bien, señor – dijo Rouge – Pero dígame, ¿cuál es exactamente la decisión que tomará GUN respecto a este ataque? Eggman se encontró de pronto con un enemigo, aparte de Sonic y nosotros, que puede desafiarlo. Ahora el doctor multiplicará sus fuerzas y quién sabe si comienza a atacarnos por creer que somos aliados de estas criaturas. Sean quienes sean esos seres, esta agresión al Doctor está lejos de sernos de ayuda. Sólo empeoraron las cosas. 

- Lo tenemos presente, agente Rouge – dijo el Comandante – Y nuestra primera decisión será enviar grupos en busca de esas criaturas. Quizá puedan entablar un diálogo y conocer sus intenciones, pero deben tener en cuenta lo peligroso de la misión. Podrían ser totalmente hostiles. Agente Shadow, tendrá que dirigirse inmediatamente hacia la pradera oeste de Eurish e intentar localizar estos seres a partir de allí. Por las imágenes pudimos notar que no son veloces como usted. No debería tener problemas en encontrarlos. Agente Rouge, respáldelo. Les pido que partan cuanto antes. Buena suerte. 

El Comandante comenzó a dar instrucciones a los demás agentes presentes en la sala. Rouge y Shadow se levantaron para salir, pero en ese momento un hombre uniformado abrió la puerta y habló. Parecía tener prisa. 

- Mis disculpas por la interrupción, Señor – dijo jadeando – Pero tenemos una situación. Acabamos de recibir un pedido de auxilio. Están atacando el pueblo de Verdianna. La policía nos informó que eran una especie de monstruos que… bueno, aquí tengo el informe – se acercó hasta el Comandante, que lo miraba seriamente, y le dio la hoja. Este leyó rápidamente las líneas que tenía ante sí y frunció el seño – Murmuró algo que no alcanzó a entenderse. 

- Tenemos una nueva situación – dijo al fin, levantando la mirada – Como dijo el suboficial, el pueblo de Verdianna se encuentra bajo ataque. La policía local nos dejó una descripción de los agresores similar a las criaturas que atacaron a Eggman. Por ahora no sacaremos conclusiones, pero tendremos que tomar otras medidas. Verdianna se encuentra a ochocientos setenta kilómetros de aquí. Shadow, Rouge y Omega, deben partir inmediatamente. El cuartel de GUN más cercano se encuentra a cuatrocientos cincuenta kilómetros del pueblo, cerca de Apotos, pero ustedes tres llegarán antes que esos refuerzos. Deben proteger a los ciudadanos a toda costa. Si se da la oportunidad, intenten negociar, pero no limiten sus fuerzas. 

Shadow, Rouge y Omega se dirigieron a la salida y partieron. Una vez fuera empezaron a avanzar a velocidad moderada, desviándose de las avenidas principales hasta que llegaron a las afueras del centro de la ciudad de Westopolis. Allí aceleraron, con Shadow a la cabeza, y siguieron su camino a través de las zonas residenciales. La gente contemplaba incrédula a los tres individuos avanzando como el viento. Omega y Rouge se movían por aire y Shadow por tierra, esquivando los vehículos que se encontraba. 

- ¿Creen que se trate de las mismas criaturas? Nunca las he visto en mi vida – dijo Rouge – Ni tampoco he leído sobre ellas en ningún informe de Eggman. ¿Tú, Omega? 

- Recopilando información – dijo el robot – Sin datos acerca de la raza invasora. Sugiero capturar e investigar a uno de sus miembros. La tortura estaría involucrada. 

- Si es necesario, se hará– dijo Shadow – Sean quienes sean, no es posible que los mismos monstruos que atacaron a Eggman hayan recorrido mil trescientos kilómetros para atacar a un pueblo pacífico y alejado como Verdianna, en menos de una hora. O son otras criaturas, o hay más de ellas. ¡Vengan! Tomaremos un atajo. 

Omega y Rouge se acercaron hasta Shadow y se ubicaron a ambos lados cerca de él. Shadow cerró los ojos un instante, y de repente una luz azul los cubrió a los tres, haciéndolos desaparecer y reaparecer cientos de metros más adelante, mientras seguían en movimiento. Así, cada tanto y moderando su propia energía, Shadow utilizaba su Control Caos para teletransportarlos y avanzar aún más rápido. Pero no fue suficiente. 

Continuará.




Hola a tod@s:

Continuamos con esta emocionante historia creada por Gabriel Manrique, la cual cada vez se pone más interesante. ¿Quiénes serán esos misteriosos atacantes? Si quieren averiguarlo, no os perdáis este fic la próxima semana.

Y si queréis colaborar, podéis mandar vuestros escritos, dibujos, manualidades, cosplay... todo lo que queráis compartir con los demás fans de Sonic. Más información en la columna de la derecha, picando sobre la foto de los Viernes Fans.

¡Buen fin de semana!

2 comentarios:

  1. Adoro como va la historia ;u; pareciera como si estuviese dentro del universo de los juegos

    ResponderEliminar
  2. Yo pienso igual ambientafo al estilo de los juegos

    ResponderEliminar